Pizzorno sigue apostando al modelo de bodega boutique

Los bodegueros uruguayos que apuestan a los productos de calidad, la siguen remando porque están cada vez más entusiasmados con los productos que logran. Y siguen invirtiendo en mejorar sus establecimientos adaptándolos como reductos turísticos. Uno de esos casos es el de la bodega Pizzorno, ubicada en el kilómetro 23 de la ruta 32 (continuación del Cno. Mendoza), en la zona de Canelón Chico, que desde el 2000 vienen mejorando sus instalaciones y apostando a la calidad de sus vinos invirtiendo en tecnología y concentrándose en producir con uva propia. La bodega tiene una producción anual de 100.000 botellas de vinos finos y unas 10.000 botellas de espumoso (método champenoise) de las cuales colocan el 60% en el exterior y el resto en Uruguay exclusivamente en el canal gastronómico y algunas tiendas especializadas. Pero la realidad de los mercados externos, que “sigue un poco parada” tal como nos comentó Carlos Pizzorno, tercera generación de la bodega familiar fundada por don Próspero en 1910, ha hecho que el mercado nacional retome interés para los vinos locales, aun compitiendo, por precio, con vinos argentinos y chilenos.

Más empresas formales, más empleo: el comercio suma 25.000 nuevas firmas desde 2023

La formalización de las mipymes, el acceso al crédito y la capacitación del capital humano aparecen como algunos de los principales desafíos para fortalecer al sector comercial paraguayo. Durante un encuentro con referentes empresariales, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, y la ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Mónica Recalde, coincidieron en que el crecimiento del sector necesita apoyarse en mejores condiciones para que las pequeñas empresas puedan ingresar a la formalidad, acceder a financiamiento y ampliar sus oportunidades comerciales.

“Esto explota”, la construcción 3D llega a Uruguay para levantar una casa en un día

(Por Fidel Olivera) Jonatan Ruiz, de Ruiz Construcciones, trabaja desde hace casi cuatro años para traer a Uruguay una tecnología de construcción aditiva que podría comenzar a operar entre fin de año y enero. Se trata de una máquina valuada en 150.000 euros —unos US$ 155.000 a US$ 160.000—, que llegará bajo un esquema de admisión temporaria por 18 meses y con un acuerdo que busca minimizar el riesgo de la inversión.