La historia de la empresa familiar Venturini tiene, según contó Mario Venturini a InfoNegocios, tres etapas bien claras: la primera es cuando su padre comienza con el negocio, en 1968, trabajando en una carnicería de la ciudad de Salto que en ese entonces tenía permiso para elaborar embutidos bajo la marca Fénix. La segunda es dos años después, cuando Héctor Venturini se traslada a otro local de la ciudad e inicia allí un trabajo mucho más industrial de la producción, sin dejar de lado la identidad de producto artesanal.
“Mi padre en aquel entonces hacía algo que en la industria del chacinado era inusual: tenía elaboración a la vista. Algo que sí podía haber en panaderías o fábricas de pasta, pero no con la producción de embutidos”, puntualizó Mario, al frente hoy del área comercial y financiera de la empresa, mientras que dos de sus hermanos –José Pedro y Carlos– se encargan de la producción y de la logística respectivamente.
“La tercera etapa también tuvo que ver con una mudanza, que fue en el año 2000, cuando nos instalamos donde estamos ahora, a la entrada de Salto, en la planta industrial de La Gaviota, un edificio declarado Patrimonio Nacional que fue diseñado por Eladio Dieste, con sus tradicionales bóvedas de ladrillo”, sostuvo Venturini, agregando que “hasta ese momento nuestros productos siempre se vendían solo bajo una marca, Fénix, pero desde entonces tenemos dos, ya que cuando nos mudamos lanzamos Venturini como marca premium”.
Así, con estas dos marcas en el mercado desde hace años, la empresa no solo es líder en el norte del país, sino también en otras 17 capitales departamentales, fundamentalmente desde la incorporación de sus productos en los supermercados.
“Ya veníamos trabajando con TaTa la distribución fuera del departamento, pero desde setiembre de 2025, cuando El Dorado abrió su primera sucursal en Salto, el alcance a otros ciudades y departamentos creció”, dijo Venturini, agregando que actualmente, entre chacinados y carne porcina, la empresa comercializa mensualmente un promedio de 180 toneladas de productos.
“El 60% se concentra en la marca Fénix, mientras que el 40% restante es la línea premium de Venturini, cuyo producto insignia es la bondiola, mientras que de Fénix es el salame”, dijo el empresario a InfoNegocios, remarcando que por año la firma invierte en promedio “unos 2.5 millones de dólares en importación de materia prima para la industria”.
Fundamentalmente se trata de carne de cerdo proveniente de Brasil y Argentina.
En lo que se refiere a objetivos de corto, mediano y largo plazo, Venturini dijo que es seguir desarrollando productos de primer nivel, como el chorizo tope de gama, la línea de jamonería y los productos envasados de cerdo, como lomito, bondiola, matambrito y jamón crudo, entre otros.
“Sin duda el objetivo es seguir ganando presencia en todo el supermercadismo del país, pero lo principal siempre va a ser cuidar la calidad de nuestros productos, trabajando en este sentido sin perder esa identidad artesanal que nació ya con la marca Fénix y se profundizó con la marca que lleva nuestro apellido”, puntualizó Venturini.
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Gonzalo Gutierrez :
Fui distribuidor unos 15 años de esta gente, tremenda persona Mario, mis felicitaciones por los logros alcanzados!