Montevideo se prepara para recibir una nueva final de la Copa Libertadores con un escenario de alta demanda turística y ocupación hotelera prácticamente al límite. La llegada de hinchas argentinos y brasileños, junto con empresas vinculadas a la logística deportiva y las marcas que acompañan el evento, impulsa un movimiento que excede ampliamente al sector del alojamiento.
En ese contexto, Pablo Scarpino, gerente general del Hotel Hilton Garden Inn de Montevideo, y Francisco Lorente, gerente general del Hostel Costanero, dialogaron con InfoNegocios y coincidieron en destacar la magnitud de la demanda y las oportunidades que representa este tipo de acontecimientos para el destino.
Desde el Hilton, Scarpino señaló que, tras la confirmación de Montevideo como sede, comenzaron a recibir un volumen importante de consultas y solicitudes de reserva. Sin embargo, una vez definidos los equipos finalistas, el interés creció exponencialmente. Además, destacó que la demanda se encuentra bastante equilibrada entre argentinos y brasileños.
“La demanda ya excedió ampliamente la capacidad disponible en Montevideo y eso está generando un derrame hacia otros destinos, desde Atlántida y Punta del Este hasta Colonia”, explicó.
Por su parte, Lorente confirmó que el Hostel Costanero también alcanzó su capacidad máxima para las fechas del encuentro. “Ya estamos llenos, con el hotel al 100%. Todas las reservas están vinculadas al partido”, afirmó. Según detalló, los días de mayor ocupación serán el 26, 27 y 28, fechas en las que el establecimiento prevé una ocupación total.
Asimismo, indicó que el movimiento turístico comienza a extenderse hacia otros puntos del país, especialmente Maldonado y Colonia, donde también se registra un incremento de las reservas.
Estadías, servicios y un impacto que va más allá de los hoteles
En cuanto a la duración de las estadías, ambos establecimientos identifican comportamientos diferentes. En el caso del Hilton, Scarpino indicó que predominan las reservas de dos noches, aunque también hay visitantes que, debido al incremento de las tarifas durante el evento, optan por alojarse únicamente la noche del partido.
En cambio, Lorente señaló que en el Hostel Costanero predominan las estadías de mayor duración, con un mínimo de tres noches en la mayoría de los casos.
No obstante, el impacto no se limita a la ocupación de habitaciones. El gerente general del Hostel Costanero destacó la contratación de servicios adicionales por parte de empresas vinculadas a la logística deportiva y las marcas presentes en la final. Estas organizaciones no solamente requieren alojamiento, sino también propuestas gastronómicas, salas de eventos y espacios para actividades especiales.
“No solamente requieren el servicio de alojamiento, sino también el servicio de alimentos y bebidas, ya sea de restaurante, salas de eventos o eventos especiales”, detalló Lorente.
En la misma línea, Scarpino subrayó que los beneficios alcanzan a una amplia variedad de actividades económicas. “No hablamos solamente de hoteles y restaurantes. El beneficio alcanza al transporte, comercios, proveedores, pequeños productores, artesanos y a toda la cadena de servicios vinculada al turismo”, sostuvo.
El desafío de la informalidad y la oportunidad para posicionar a Montevideo
Más allá de las cifras de ocupación, Scarpino puso sobre la mesa otro aspecto relacionado con el crecimiento de la demanda: la expansión de la oferta informal de alojamiento, especialmente a través de los alquileres temporales.
En ese sentido, consideró necesario avanzar hacia condiciones de formalización que permitan garantizar estándares, controles y reglas similares para todos los actores del sector.
Además, recordó la importancia de la tasa turística que tiene Montevideo, destinada a la promoción y reinversión en el destino. Según explicó, cuando parte de la actividad queda por fuera del circuito formal, también se reduce el aporte que vuelve a la ciudad para fortalecer su desarrollo turístico.
Por otro lado, ambos referentes coincidieron en que recibir una final de esta magnitud constituye una oportunidad estratégica para proyectar a Montevideo a nivel internacional.
“El verdadero valor de recibir un evento de esta magnitud es el efecto multiplicador que genera en la economía de la ciudad y, al mismo tiempo, la exposición que obtiene Montevideo como destino”, expresó Scarpino.
Lorente, por su parte, recordó que la última final disputada en la capital uruguaya fue en noviembre de 2021, cuando Palmeiras y Flamengo definieron el título. En ese sentido, consideró que Uruguay necesita trabajar para captar acontecimientos deportivos de esta relevancia con mayor frecuencia.
“Ojalá tuviésemos eventos de esta magnitud. La verdad es que Uruguay y Montevideo como destino necesitan por lo menos tener un evento así una vez por año, o dos eventos de este tipo de calidad”, concluyó.
En este sentido, la final entre Estudiantes y Palmeiras, el próximo 28 de noviembre vuelve a poner a Montevideo en el centro de la escena deportiva continental. Con el Hilton y el Hostel Costanero entre los establecimientos que ya registran ocupación completa, el evento confirma que el impacto de una final internacional trasciende las tribunas y se convierte en una oportunidad para hoteles, gastronomía, comercio, transporte y toda la oferta turística uruguaya.
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