El desarrollo, denominado MARIA, se enfoca en una instancia específica del negocio turístico: el inicio del proceso de compra, cuando el usuario todavía no tiene definidos destino, fechas o presupuesto. En ese sentido, desde la empresa explican que se trata de la etapa más desestructurada del recorrido de compra y, al mismo tiempo, una de las más determinantes en la conversión. “Detectamos que el momento más crítico del viaje es ese primer paso, cuando la idea todavía es difusa, y donde hoy se pierde mucho tiempo y muchas decisiones”, explicó Batista.
A través de una conversación en WhatsApp, el sistema procesa información general del usuario y, a partir de eso, genera una primera propuesta con opciones de vuelos, alojamiento y posibles combinaciones. De esta forma, busca ordenar una demanda que habitualmente llega fragmentada.
Asimismo, el canal elegido responde a un criterio de uso más que de innovación en sí misma. WhatsApp concentra buena parte de las interacciones cotidianas, por lo que reduce fricciones en el acceso y evita la incorporación de nuevas plataformas. “No se trata de aprender a usar una herramienta nueva. Se trata de escribir como lo hacemos todos los días y recibir una respuesta clara”, apuntó.
El proyecto implicó una inversión superior a US$ 100.000, una cifra relevante para la escala del mercado local. Además, combina desarrollos propios con inteligencia artificial de Google (a través de Gemini), infraestructura interna y conectividad con el canal de mensajería.
En términos operativos, la empresa estima que la automatización del primer contacto permite reducir a minutos un proceso que antes requería múltiples intercambios. Sin embargo, el objetivo no se limita a la eficiencia en tiempos de respuesta. “Buscamos elevar la productividad del equipo comercial entre 60% y 70%. Que siempre haya una primera respuesta y que sea rápida, pero también útil”, señaló Batista.
Por otra parte, el sistema funciona como una primera capa de atención, mientras que las instancias de cierre y mayor definición continúan a cargo del equipo humano. En ese sentido, desde la empresa remarcan que la tecnología no reemplaza el vínculo comercial, sino que lo complementa. “No es para reemplazar personas. La gente sigue queriendo cerrar con un humano. Es para mejorar procesos y llegar mejor al cliente”, agregó.
A su vez, la compañía proyecta un crecimiento anual de entre 10% y 15%, impulsado por la mejora en productividad y la posibilidad de captar más demanda en etapas tempranas del proceso de decisión.
Finalmente, el movimiento se da en un contexto de expansión para Andamos Volando, fundada en 2021 y reconocida por segundo año consecutivo en el ranking de Great Place to Work Uruguay, donde alcanzó el segundo puesto en su categoría.
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