¿Lana en verano? (Don Baez desafía la temporada y apuesta a que la fibra uruguaya se use todo el año)

Aunque históricamente la lana está asociada a los abrigos y al invierno, Don Baez busca correr esa frontera, trabaja exclusivamente con lana fina y uruguaya y desarrolló una propuesta que incluye ruanas, chales, capas livianas y hasta combinaciones con lino para los meses de calor. Con casi 30 años en el rubro, la marca apuesta a seguir creciendo a partir de un diferencial que va más allá de la prenda; origen local, calidad, diseño y producción artesanal.

Cuando se piensa en lana, probablemente la primera imagen que aparece sea la de un abrigo para los meses fríos. Sin embargo, en Don Baez la lógica es otra: la lana fina puede acompañar al consumidor durante todo el año. La marca uruguaya trabaja exclusivamente con fibras de lana fina y suaves, buscando aprovechar sus propiedades también en las temporadas más cálidas, donde la propuesta se concentra especialmente en ruanas, chales y capas livianas.

“En verano nuestros fuertes son las ruanas y los chales”, explica Claudia Weiss, responsable de Don Baez, quien destaca que la empresa cuenta además con capas específicamente pensadas para esta época. A esto se suma una pequeña colección de lino y algodón que la marca comenzó a desarrollar hace unos cuatro o cinco años, a partir de un pedido concreto de sus clientes. La idea es incluso combinar ambos mundos: una prenda de lino o algodón para el calor y una pieza de lana fina como complemento.

Pero detrás de cada prenda hay una apuesta por el origen. La lana utilizada por Don Baez es uruguaya, y la empresa mantiene desde hace años un vínculo directo con productores locales. “Conocemos a los productores, voy a los productores que ya conozco y sé lo que tienen las majadas”, cuenta Weiss explicando que esa relación permite seleccionar la materia prima de acuerdo con las características que busca la marca.

Ese vínculo con la materia prima también se traslada a la producción. Don Baez cuenta con un pequeño taller ubicado sobre su local, donde puede realizar arreglos y ajustes de las prendas. A su vez, la empresa intenta reducir al mínimo el desperdicio textil: los pequeños sobrantes de lana pueden convertirse en llaveros, zapatos de bebé, borlas y otros productos, en lugar de terminar como residuos.

La propuesta se completa con una variedad que excede la indumentaria femenina. La marca desarrolla prendas para hombres, algunos productos para niños y también artículos para el hogar, como mantas de distintos tamaños. “Intentamos tener lo más completo posible dentro de lo que es un producto 100% lana”, señala Weiss

Otro de los negocios que viene ganando espacio es el de regalos empresariales, donde la lana uruguaya se convierte en un producto corporativo que puede personalizarse. Bufandas, fundas, llaveros, ponchos y otros artículos forman parte de un catálogo que permite atender distintos presupuestos y, en algunos casos, incorporar iniciales u otros detalles solicitados por las empresas.

Con casi tres décadas de trayectoria y un equipo de siete personas, Don Baez mantiene así una propuesta que busca diferenciarse por algo más que vender prendas de lana: trabajar una materia prima uruguaya desde el productor hasta el producto terminado y llevarla a terrenos que tradicionalmente no se asocian con ella, incluido el verano.

La experiencia de compra también forma parte de esa estrategia. La tienda de Don Baez está ubicada en José Ellauri 514 y cuenta con un pequeño taller y estacionamiento frente al local. Allí se puede conocer y probar la colección durante todo el año: de lunes a viernes de 10 a 19 horas y los sábados de 10 a 14.

“Cuando alguien busca algo que sea 100% uruguayo, creo que no queda otro”, resume Claudia Weiss. Y esa es, precisamente, la apuesta de Don Baez, que la lana uruguaya deje de ser solamente sinónimo de invierno y se convierta en una fibra para vestir y regalar durante todo el año.

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