Paraguay se consolidó en los últimos años como uno de los destinos más relevantes para el capital uruguayo. De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) citados por el Cr. Federico Esmite, Uruguay representa aproximadamente 7% de los flujos de inversión directa que recibe el país y cuenta con un stock superior a US$ 750 millones. Si, además, se consideran inversiones de personas físicas, empresas familiares, negocios inmobiliarios y emprendimientos vinculados al sector agropecuario, Esmite estima que el capital uruguayo consolidado en Paraguay podría acercarse a los US$ 1.000 millones. El BCP, de hecho, ubica a Uruguay entre los principales países inversores en Paraguay.
En ese mapa de inversiones, la maquila ocupa un lugar central. No solo por la ventaja tributaria, sino también por la posibilidad de utilizar a Paraguay como plataforma productiva y exportadora. “El valor principal de este régimen, más allá de la baja carga tributaria, es la previsibilidad operativa y la certidumbre fiscal producto de años de funcionamiento”, sostiene Esmite.
Marcha atrás con el aumento de la maquila: seguirá en 1%
El tema volvió a estar en el centro de la escena en septiembre, cuando el director de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), Óscar Orué, planteó revisar distintos regímenes de beneficios fiscales. En ese contexto comenzó a circular la versión de que el tributo único de la maquila podía pasar del 1% al 3%. Sin embargo, la DNIT aclaró que no existía una propuesta oficial para concretar ese aumento.
De todos modos, el rumor alcanzó para encender las alertas entre los actores vinculados al régimen, justamente porque la discusión no se daba en cualquier momento, dado que la maquila había sido recientemente reformada. En septiembre de 2025 entró en vigencia la Ley 7.547/2025, que sustituyó el régimen anterior, mantuvo el tributo único del 1% y amplió su alcance, entre otros aspectos, a la maquila de servicios.
Finalmente, el 16 de septiembre el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, despejó la incertidumbre al ser consultado directamente sobre el tema: afirmó que el impuesto continuará en 1% durante toda la gestión del actual Gobierno y que esa condición “no se va a cambiar”. Además, explicó que la revisión de incentivos planteada desde la DNIT apuntaba a otros beneficios fiscales y no al régimen de maquila.
Para Esmite, el episodio deja una enseñanza que va más allá de que el aumento finalmente no se concrete. “Cambiar las reglas de juego mantenidas durante tantos años genera incertidumbre”, señala. En el caso de las empresas que ya están instaladas, explica, una modificación de la tasa podría afectar el retorno de proyectos pensados a largo plazo y generar un nuevo componente de riesgo. Mientras tanto, para los proyectos que todavía están en evaluación, el efecto puede ser inmediato: “Puede generar un efecto de ‘esperar y ver’”.
¿Por qué Paraguay sigue mirando a las empresas uruguayas?
La respuesta está, en buena medida, en la combinación de costos, incentivos y acceso a mercados. Bajo el régimen de maquila, el tributo único es del 1% sobre el valor agregado en Paraguay o sobre la factura de exportación, tomando el monto que resulte mayor. A eso se agregan beneficios vinculados a la importación temporal de materias primas, insumos y maquinaria, además de otros tratamientos fiscales preferenciales.
Pero hay otro elemento que, para una empresa uruguaya, puede resultar especialmente atractivo: la complementariedad entre ambos países. “Puede usarse en un esquema de complementariedad productiva, por ejemplo, diseñar, gestionar o agregar valor de alto nivel en Uruguay y fabricar o ensamblar a costos competitivos en Paraguay”, explica Esmite.
A partir de allí, la maquila deja de ser solamente una herramienta tributaria y pasa a formar parte de una estrategia regional. Paraguay aporta, según el empresario, costos energéticos competitivos, disponibilidad de mano de obra y una estructura general de costos más favorable, mientras que Uruguay puede concentrar determinadas etapas de mayor valor agregado. Además, los productos que cumplen con las reglas de origen pueden acceder al certificado de origen paraguayo y utilizar al país como plataforma exportadora.
Y hay un cambio relativamente reciente que amplía todavía más ese escenario: la incorporación formal de la maquila de servicios. Para Esmite, esto abre oportunidades para empresas uruguayas de tecnología y servicios globales, especialmente en un sector donde Uruguay tiene una fuerte base de talento, pero también enfrenta el desafío de mantener competitividad de costos para continuar escalando.
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