La chilena Copec seguirá comprando tierras en Uruguay

Gracias a su “buen nivel de caja” y a la definición de seguir buscando oportunidades en el negocio forestal, Empresas Copec, perteneciente a la familia Angelini, quiere seguir comprando tierras en la región. Y ha puesto los ojos en Brasil, Colombia y Uruguay. Empresas Copec realizó dos importantes inversiones en lo que va del año. Junto a la firma Stora Enso, a través de Arauco, pusieron US$ 330 millones por los activos del grupo Ence en Uruguay, y pagó US$227 millones por la planta de tableros Tafisa en Brasil. La compañía tiene presencia en activos forestales en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay. El pasado 16 de octubre se concretó el traspaso al joint venture de los activos que ambas compañías compraron al Grupo Ence, gracias a lo que Arauco y Stora Enso suman hoy 250.000 hectáreas conjuntas de terrenos forestales en Uruguay, de los cuales casi la mitad corresponde a plantaciones. El gerente general de la nueva compañía será Erwin Kaufmann, ex gerente comercial de Paneles Arauco. El negocio principal de Empresas Copec es el petrolero, pero como uno de los grupos más importante de Chile, tiene participaciones en empresas de retail, alimentación, desarrollo inmobiliario, aviación comercial y pesca, entre otros.

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.