"Cuando una organización invierte en su gente, también está invirtiendo en su futuro", resume García al repasar este primer año de gestión.
Una gestión que comenzó escuchando
Los primeros meses estuvieron dedicados a comprender la cultura de la empresa, recorrer las distintas áreas y conocer de cerca la realidad de los equipos.
"Antes de impulsar cambios era necesario escuchar. Entender cómo trabajaban las personas, cuáles eran sus desafíos y qué necesitaba la organización para seguir creciendo", explica.
Ese proceso permitió comenzar a construir una Gestión Humana con mayor cercanía al negocio y con una mirada enfocada en el desarrollo de las personas como motor del crecimiento empresarial.
Del área administrativa al socio estratégico
Uno de los principales desafíos fue transformar el rol tradicional del área.
"Queríamos que Gestión Humana dejara de ser vista únicamente como un área administrativa para convertirse en un aliado estratégico, acompañando el crecimiento del negocio desde el desarrollo de las personas."
Con ese enfoque, durante el último año se fortaleció el trabajo junto a los líderes, se impulsaron nuevos espacios de comunicación y se promovieron iniciativas orientadas al desarrollo profesional de los colaboradores.
Capacitación para todos los niveles
Uno de los pilares de la gestión fue la formación.
Doña Coca implementó un plan anual de capacitación que alcanzó a todos los niveles de la organización, con programas específicos para líderes y encargados, además de talleres abiertos dirigidos a todos los colaboradores.
Los contenidos incluyeron liderazgo, comunicación efectiva, gestión de equipos, trabajo colaborativo, salud mental, prevención de la violencia laboral y manejo del estrés, entre otras temáticas.
"Capacitar no es solamente transmitir conocimientos; es generar oportunidades de crecimiento para las personas", sostiene García.
Bienestar y salud mental como parte de la estrategia
Durante este primer año, el bienestar también ganó protagonismo dentro de la agenda de Gestión Humana.
La empresa incorporó nuevos beneficios y concretó una alianza con Mental Care para brindar acompañamiento profesional a sus colaboradores, reforzando una visión que entiende el bienestar como un aspecto integral del desarrollo de las personas.
"Queremos que quienes trabajan en Doña Coca sepan que cuentan con una organización que los acompaña en las distintas etapas de su vida."
Inclusión y marca empleadora
La construcción de una marca empleadora sólida también ocupó un lugar relevante durante este período.
La compañía participó en ferias laborales, fortaleció vínculos con instituciones educativas y organizaciones sociales, continuó desarrollando acciones junto a la Red de Empresas Inclusivas y formó parte del Programa Puentes, promoviendo oportunidades de inserción laboral.
Además, volvió a participar en iniciativas como Empleo Soñado, que reconocen a las organizaciones que impulsan buenas prácticas en la gestión de personas.
Para García, la reputación como empleador no se construye únicamente desde la comunicación.
"La marca empleadora se construye todos los días, a partir de la experiencia que viven las personas dentro de la organización."
Lo que viene
De cara al futuro, la prioridad será continuar consolidando una cultura basada en el liderazgo, el aprendizaje continuo, la inclusión y el bienestar.
"Las tecnologías cambian, los procesos evolucionan y los negocios se transforman. Pero hay algo que permanece: las organizaciones crecen cuando las personas crecen. Ese seguirá siendo nuestro principal compromiso."
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