En siete años se duplicaron los destinos a los que se vuela directo desde Uruguay

En el 2003, sólo se podía viajar desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco (AIC) en forma directa hacia Buenos Aires (Aeroparque y Ezeiza), Asunción, San Pablo, Río, Porto Alegre, Santiago y Madrid. En total había unas 156 frecuencias semanales a esos destinos, operados por nueve compañías. Siete años después, en 2010, con una terminal aeroportuaria suntuosa y quizá hasta excesiva para la operativa actual, se cumplen vuelos regulares a 16 destinos (el doble que en el 2003) en 268 frecuencias (70% más que en 2003), sumando ciudades como Miami, Panamá, Lima, Curitiba, Foz de Iguazú y Córdoba en el exterior, y Salto y Rivera en el interior del país, con vuelos operados por la compañía BQB. El número de pasajeros pasó de 827.249 a 1.326.821 al cierre del 2009, según datos proporcionados por el AIC. Buenos Aires sigue siendo el destino más frecuente desde Carrasco, con un puente aéreo que opera unos 108 vuelos semanales, 44 más que los 60 que operaba en 2003 y 34 más que los 74 que se cumplían en 2009. En estos años, el negocio aerocomercial se ha concentrado. Mientras en 2003 los vuelos eran operados por nueve compañías, en la actualidad son 11 empresas las que operan el doble de frecuencias tanto en vuelos regulares nacionales como internacionales. ¿A qué otros destinos debería volarse directamente desde Carrasco?

No solo de carne vive el uruguayo (pero en Del Campo compran a toneladas)

Desde que salieron al mercado en 2019, las ventas de Del Campo, un local de carnes, embutidos y quesos “de autor” absolutamente exclusivos, no para de crecer. Tanto es así que los hermanos Tomás y Gastón Magariños abrieron en 2024 una nueva tienda en Punta Ballena y ahora, a mediados de abril, van por el tercero de la marca. Esta vez en Carrasco y la apuesta es en modo carnicería tradicional.

Louis Vuitton en la Fórmula 1 2026: la solidez de un encuentro entre lujo, velocidad y expansión de experiencias (¿qué nos enseña?)

(Por Marcelo Maurizio y Juan Maqueda) La Fórmula 1 (F1) no es solo un deporte; es un fenómeno cultural que ha captado la atención de millones en todo el mundo. Con un número creciente de carreras y una narrativa cautivadora impulsada por la serie de Netflix "Fórmula 1: Drive to Survive", este deporte ha logrado trascender su naturaleza competitiva para convertirse en un espectáculo multidimensional. 

(Lectura de valor, 4 minutos de lectura, material idea para compartir)