En la guerra de las patentes “facturar” es la cuestión.

El miércoles comenzaron en Montevideo las fiscalizaciones de los autos que circulan por la ciudad y están empadronados en el interior. Uno de los piquetes establecidos en Pocitos se hizo un festín. Consultado uno de los inspectores de Tránsito sobre su percepción de la medida fue concluyente: “como casi todo lo que hacemos en Tránsito, esto tiene una verdadera explicación y es recaudar”. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Sin embargo, el funcionario municipal no nos confirmó ni desmintió las versiones de prensa que indican que un 35% de la multa les corresponde a los inspectores. De confirmarse, el cálculo es simple: un auto del 2008 o 2009 del interior que pague unos $40.000 en Montevideo (valor de la multa idéntica al 100% del valor correspondiente de la patente en la capital) al inspector le tocarían unos $14.000 para su bolsillo. Lo que seguramente se preguntarán los multados es si ese “sobresueldo” no podría rebajarse del costo de la patente.

Adiós a VeDi y al papel: Mi Docta pone más de 260 trámites online y también mide cuánto trabajan los empleados públicos (5.000 ya fueron capacitados)

(Por Juliana Pino) Tras un año y medio de desarrollo, la Municipalidad de Córdoba presentará este viernes 4 Mi Docta, el nuevo ecosistema digital que reemplazará a VeDi desde el lunes 7. Con más de 260 trámites digitales, 69.211 gestiones realizadas desde marzo y un tiempo de respuesta promedio de 7 días, la plataforma busca terminar con el papel y sumar control en tiempo real sobre la productividad de los empleados municipales.

Ricardito cruzó el charco bien acompañado (la golosina uruguaya desembarca en Argentina de la mano de Billiken)

Ricardito es fabricado por la empresa uruguaya Chocolates Haas y llegó a Argentina con un doble objetivo: reencontrarse con los uruguayos que viven allí y conquistar nuevos consumidores. Argentina siempre fue un mercado de especial interés para la tradicional golosina uruguaya y, según explicaron desde la empresa, el desembarco responde principalmente a una demanda sostenida de compatriotas que buscaban volver a encontrar el producto. A esto se suma el desafío de presentar Ricardito al público argentino y posicionarlo como una golosina asociada a la identidad uruguaya.