La fintech uruguaya dLocal vuelve a asociar su marca a uno de los activos más visibles del país: la Selección Uruguaya de Fútbol. El anuncio de su rol como patrocinador global oficial se apoya en un mensaje que conecta rendimiento deportivo con expansión internacional.
La consigna apela a una idea simple —ganar en todas partes— pero detrás hay una construcción empresarial que llevó a dLocal a posicionarse hoy como patrocinador global de la AUF.
“Ganar en un solo lugar es talento. Ganar en todas partes es ser un Campeón del Mundo”, es la frase que acompaña el anuncio y funciona como puente entre el relato deportivo y el negocio de la unicornio uruguaya que brinda infraestructura que conecta empresas globales con mercados emergentes.
El patrocinio, además, se inscribe en un momento en el que Uruguay vuelve a proyectarse internacionalmente con el horizonte del Mundial FIFA 2026 y en el que las marcas buscan asociarse a narrativas de escala global.
Detrás del discurso, hay números que explican el momento. La compañía superó por primera vez los US$ 1.000 millones en ingresos anuales, alcanzando US$ 1.093,6 millones en 2025, con un crecimiento interanual cercano al 47%. Al mismo tiempo, el volumen total de pagos procesados trepó por encima de los US$ 40.000 millones, con una expansión que confirma el foco en mercados emergentes.
Ese desempeño se traduce también en rentabilidad: la empresa reportó una ganancia neta de US$ 197 millones y sigue ampliando su presencia geográfica y consolidando su modelo de negocio basado en conectar empresas globales con sistemas de pago locales fragmentados.
Pero la foto actual no puede leerse sin el capítulo previo. En 2022, la firma estadounidense de inversión Muddy Waters Capital acusó a dLocal de irregularidades contables, lo que provocó una caída superior al 50% en el valor de sus acciones. El cuestionamiento giraba, entre otros puntos, en torno a cómo la empresa reportaba su volumen de pagos, sugiriendo que podía dar una imagen distorsionada de crecimiento.
Ese episodio derivó en una demanda en Estados Unidos que se extendió durante más de dos años. El desenlace llegó en 2025: la Corte Suprema del Estado de Nueva York desestimó completamente la causa y concluyó que las acusaciones carecían de fundamentos, validando la forma en que la empresa comunicaba sus métricas.
El fallo no solo cerró un frente judicial, sino que también ordenó el relato hacia adelante. La empresa logró sostener tasas de crecimiento elevadas durante ese período y hoy vuelve a presentarse en el mercado con un discurso centrado en escala, eficiencia y expansión.
En ese contexto, el acuerdo con la Selección Uruguaya aparece como una pieza más dentro de una estrategia de posicionamiento global, sin perder de vista, a su vez, el hecho de ser una compañía uruguaya.
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