“En el transcurso de estos años, nosotros empezamos a notar la suba en agosto. Es el primer mes de quiebre”, explica Santiago Comba, atleta y cofundador de Gimnasios Sense. Según cuenta, el cliente también fue cambiando: quienes antes llegaban simplemente para “moverse” hoy se convierten en consumidores más frecuentes del mundo fitness y demandan nuevas alternativas de entrenamiento.
Ese cambio se refleja en la oferta. Sense incorporó salas de musculación en todos sus locales y prepara para octubre el lanzamiento de servicios personalizados y semipersonalizados. La propuesta apunta a grupos reducidos de aproximadamente cuatro personas, con un seguimiento más cercano por parte del profesor. El precio todavía no fue definido, aunque Comba adelantó que será intermedio entre una clase tradicional y un entrenamiento individual, y que buscarán mantenerlo accesible.
Mientras tanto, entrenar en Sense cuesta actualmente entre $1.400 y $1.800 para acceder a la sala de musculación, dependiendo del local; el plan de ocho clases cuesta $2.000, el de 12 clases $2.300 y el pase libre, que permite entrenar todos los días y utilizar también la sala de musculación, cuesta $2.800 mensuales. Así, solamente tomando el pase libre como referencia, una persona que entrena durante todo el año destina unos $33.600 al gimnasio.
La tendencia también va hacia el llamado entrenamiento híbrido, que combina distintas disciplinas y suma cada vez más adeptos a competencias como Hyrox y otras carreras de fitness. Sense prepara además un nuevo grupo de entrenamiento especializado en este tipo de pruebas, con acompañamiento de sus profesores. “La tendencia del fitness hoy en día son servicios que son más personalizados para una persona”, señala Comba, quien sostiene que la demanda por este tipo de propuestas viene creciendo “más que exponencialmente”.
En relación al entrenamiento híbrido, Comba comentó a Infonegocios que los gimnasios Sense se preparan para ser líderes en este tipo de entrenamiento y para eso invertirán más de US$100 mil en equipamiento.
Comba sostuvo también que el objetivo debería ir más allá de llegar en forma al verano. “La persona debería entrenar todo el año”, añade, y plantea el entrenamiento como parte de un concepto más amplio de bienestar, junto con la alimentación, el descanso y la salud mental. La carrera por llegar en forma a diciembre, entonces, puede ser apenas la puerta de entrada a un mercado que empieza a vender algo más que una cuota de gimnasio: acompañamiento, personalización y una experiencia de entrenamiento cada vez más específica.
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