La decisión de Ancap de desistir de un operativo extraordinario para abastecer con JET-A1 a distribuidoras durante el cierre parcial del aeropuerto de Ezeiza, previsto entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, abrió un nuevo diferendo con Fancap, que acusa al Directorio del ente de abandonar una negociación que, según el sindicato, tenía margen para llegar a buen puerto.
La operativa había surgido como respuesta a las obras que dejarán fuera de servicio la pista principal del aeropuerto bonaerense y representaba una demanda extraordinaria de combustible de aviación. En un intercambio inicial con el sindicato, el propio ente calificó el proyecto como una "oportunidad estratégica para Ancap y para el país", al entender que permitiría reforzar el posicionamiento de Uruguay como plataforma logística regional y demostrar capacidad de respuesta ante una contingencia excepcional.
Sin embargo, las negociaciones se quebraron.
En diálogo con InfoNegocios, el dirigente de Fancap, Manuel Colina, aseguró que "no parece haber margen para que reviertan la decisión" y afirmó que el sindicato considera el desenlace "muy negativo".
Según explicó, la federación había planteado un régimen especial de trabajo por apenas 20 días, acompañado de compromisos para atender problemas estructurales en las áreas involucradas.
"Se solicitaba un régimen de trabajo especial por 20 días y siempre hemos tenido, cuando suceden estas situaciones, negociaciones fructíferas con la administración. En este caso se ha preferido no seguir adelante", sostuvo.
Colina agregó que el sindicato reclamaba compromisos vinculados a faltantes de personal, condiciones de seguridad y cumplimiento de acuerdos ya asumidos entre las partes.
Además, aseguró que, de acuerdo con la información que recibió desde el propio ente, "retirarse de la negociación fue una decisión exclusiva de la presidenta".
En el comunicado difundido por la federación, el sindicato sostiene que desde el comienzo valoró positivamente el proyecto por entender que fortalecía la imagen regional e internacional de Ancap y del país.
La organización afirma que estuvo dispuesta a negociar múltiples alternativas para garantizar la operativa y que incluso aceptó la propuesta económica planteada por la administración, con la única condición de que alcanzara a todos los trabajadores involucrados en la operativa excepcional. También planteó abrir ámbitos de negociación sobre falta de personal, seguridad laboral, carrera funcional y cumplimiento de acuerdos anteriores.
Para Fancap, la administración priorizó obtener una cláusula de paz sindical sin asumir compromisos sobre esos temas de fondo. El sindicato sostiene que existen condiciones para realizar el operativo y atribuye al Directorio la responsabilidad por desistir del negocio, advirtiendo que esa decisión favorece que operadores privados capturen una oportunidad comercial de alto volumen y relevancia estratégica para Uruguay.
Por su parte, Ancap comunicó que resolvió no avanzar con el abastecimiento extraordinario porque no fue posible alcanzar los acuerdos considerados indispensables para implementar una operación que requería garantías operativas, de seguridad y continuidad.
Según el ente, la propuesta implicaba modificar de forma excepcional los regímenes de trabajo para asegurar la continuidad del suministro durante el período en que Ezeiza operará con restricciones. No obstante, indicó que las condiciones necesarias para desarrollar esa operativa finalmente no pudieron consolidarse.
En consecuencia, Ancap informó que comunicará a las distribuidoras que no estarán dadas las condiciones para prestar ese servicio extraordinario durante el período previsto.
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