Massey Familia desembarcó en Carrasco con una inversión superior a US$ 700.000

(Por Antonella Echenique) El proyecto gastronómico argentino abrió su primer local en Uruguay con una inversión superior a US$ 700.000, 250 m² y capacidad para más de 100 cubiertos.

La propuesta gastronómica Massey Familia, creada en 2019 en el barrio Palermo (Buenos Aires), dio su primer paso fuera de Argentina con la apertura de un local en Carrasco, Montevideo. El proyecto fue impulsado por Roque Ureta y Pablo Massey y, con el tiempo, se sumaron Maximiliano Loschiavo y Ezequiel Zaccari, quienes comenzaron como empleados y hoy son socios del emprendimiento.

Desde sus inicios, el concepto se estructuró en torno a la producción diaria, 100% propia y sin escalas masivas. En una primera etapa funcionó como restaurante y almacén de pastas, permitiendo que los clientes consumieran en el lugar o se llevaran los productos listos para cocinar en casa. En ese aspecto, dos años después el proyecto incorporó una bakery, lo que terminó de consolidar el formato actual. “El concepto siempre fue el mismo: todo lo que se produce durante el día se puede consumir en el restaurante o llevar. Nada se guarda para el día siguiente”, destacó Roque Ureta, uno de los socios fundadores.

En Argentina mantiene un solo local, a pesar de haber recibido múltiples propuestas de expansión. “Tenemos un producto cuidado que no queremos masificar. Cada local tiene que ser único”, señaló el socio fundador. En tanto, el crecimiento del negocio fue sostenido desde su apertura. Según explicó Ureta, gran parte del capital generado se reinvierte en mejoras constantes del local, el concepto y la infraestructura productiva. Asimismo, remarcó la inversión permanente en maquinaria como una herramienta clave para sostener la calidad.

La decisión de desembarcar en Uruguay fue el resultado de un proceso de análisis que combinó factores comerciales y personales. Los socios cuentan con una relación de larga data con el país, tanto por visitas frecuentes como por experiencias laborales previas. Además, el impulso del público uruguayo fue determinante. “En los últimos años tuvimos mucho turismo uruguayo en el local de Buenos Aires. En redes sociales y en el restaurante nos pedían que viniéramos”, señaló Ureta.

Por otro lado, la elección de Carrasco terminó de definir la apuesta. “La energía del barrio y la oferta gastronómica fueron claves, y cuando encontramos el local, no lo dudamos”, agregó. El nuevo espacio cuenta con 250 m², capacidad para 105 cubiertos y una inversión superior a los US$ 700.000. El restaurante abrió sus puertas el lunes pasado, aun cuando restan algunos ajustes en el espacio físico, una decisión que tomaron para comenzar a interactuar cuanto antes con el público local.

“Preferimos abrir y empezar a entender al cliente uruguayo. Si bien es un país cercano y con costumbres parecidas, también tiene particularidades”, explicó el fundador. En tanto, los primeros días de operación superaron las expectativas del equipo. “Estamos completos en todos los turnos y con reservas para más de diez días”, destacó Ureta.

Además, el socio fundador subrayó el recibimiento del público local. “La gente nos agradece que hayamos venido y que nos animemos a abrir acá. Estamos recibiendo un cariño enorme”, afirmó.

De cara a 2026, el foco estará puesto en consolidar el local de Carrasco. En ese sentido, Ureta concluyó que el objetivo será seguir ajustando procesos y mejorando la experiencia antes de evaluar una nueva expansión.

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