Arquitectos de la Comunidad trabaja para que los uruguayos no seamos cuadrados

(Por Daniel Castro Veiga) En el año 2000, una encuesta evidenció que solo 6 de cada 100 uruguayos que habían realizado algún tipo de obra en sus hogares, habían recurrido a los servicios de un arquitecto, independientemente de que su poder adquisitivo pudiera costearlo. Unos 18 años después, la organización Arquitectos de la Comunidad ha logrado cambiar esa realidad.

A partir de una premisa que indicaba una bajísima demanda de asesoramiento arquitectónico nace Arquitectos de la Comunidad, que este año alcanzó la mayoría de edad con una importante participación en los hogares uruguayos.

El objetivo de la organización era - y sigue siendo - acercar la figura del arquitecto a la población y destacar la importancia de esa figura en las intervenciones de sus inmuebles. La compañía cuenta con 70 arquitectos especializados en diferentes áreas y 5 estudios instalados en puntos estratégicos de Montevideo y Ciudad de la Costa. Las oficinas se pueden encontrar en Montevideo sobre las calles Scoseria, Avenida Italia, Avenida 8 de Octubre y Avenida Agraciada, mientras que en Ciudad de la Costa se ubican en Viña del Mar esquina Gianattasio.

Entre los servicios que ofrece Arquitectos de la Comunidad, se destacan las consultas de orientación, diagnósticos y soluciones de problemas constructivos (como humedad o fisuras), gestión de trámites, permisos y habilitaciones y la dirección anteproyectos, proyectos de reformas, reciclajes y ampliaciones. También asesoran en la compra de bienes inmuebles.

InfoNegocios tuvo la posibilidad de consultar a Magdalena Bervegillo, una de las arquitectas de la organización. Durante la charla, comentó que no hubo otra encuesta y que por lo tanto, no hay datos nuevos. “Esa (encuesta) la había contratado la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y a partir de ahí pensamos, proyectamos y diseñamos lo que inicialmente fue un programa dentro de la Sociedad de Arquitectos. Luego nos convertimos en una cooperativa” aseguró.

“Desde que nos fundamos, accedimos a un nicho de mercado que estaba totalmente desabastecido. Actualmente recibimos entre 1.200 y 1.500 llamadas telefónicas por año de las cuales una parte se concreta en consultas y otra en trabajos” agregó.

Según Bervegillo lo más importante no es un número estadístico, sino algo conceptual. “Si no hubiéramos estado, esa gente no hubiera tenido a quien llamar. Lo que hicimos fue facilitar las condiciones de contratación porque éramos fáciles de acceder. De las llamadas que recibimos, algunas eventualmente iban a conseguir un arquitecto, pero muchas de ellas no lo hubieran hecho porque no tenían forma de acceder” remarcó.

“Nuestro trabajo de hormiga, desde los orígenes hasta ahora, fue generar esa conciencia de que es un servicio necesario y no es más caro aunque implique una inversión inicial, porque asegura una buena inversión y un buen rendimiento de los recursos de cada cliente, que muchas veces son acotados. La persona va a tener un buen resultado, un mejor rendimiento y otras garantías” afirmó la arquitecta.

Bervejillo entiende que “poniendo el servicio al alcance rápido del público general, vamos revirtiendo esa relación que mostraba la encuesta inicial”.

Ante la posibilidad de un nuevo sondeo, la profesional contestó que “eso debería evaluarlo la Sociedad de Arquitectos porque, si bien somos todos parte de ésta, somos independientes como organización”.

Reconoció, por otra parte, que la consulta se cobra. “Empezamos por un valor “x” y hoy está en $1.900. El arquitecto va al domicilio, escucha todas las demandas e identifica los puntos problemáticos o la zona destinada a una ampliación, por ejemplo. Además, deja un informe de la visita donde se dan recomendaciones y en algunos casos, quedamos comprometidos a presupuestar o hacer gestiones para el cliente” sentenció.

En cuanto al presupuesto, respondió que “es imprescindible una primera consulta” y que “generalmente ningún profesional puede hacer un presupuesto sin conocer la situación, salvo que sea algo muy estandarizado”. Añadió que el motivo de los llamados que reciben no es nada estandarizado, ya que “uno te puede llamar porque tiene un problema con el vecino en la medianera, otro porque quiere construir en el piso de arriba y otro porque tiene humedad en el cielo raso o se le rompió la sanitaria”.    

“Nosotros no somos empresa constructora, somos arquitectos ejerciendo la profesión liberal como asesores y en ese ejercicio, también contemplamos la búsqueda de una empresa constructora para aquel cliente que la necesite. Es una premisa que tenemos desde el principio, para poder seguir siendo asesores profesionales e imparciales del cliente” finalizó.

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