PuntoColor; saltando los escombros

(Por Ernesto Andrade) El equipo de InfoNegocios entrevistó a Jorge, Fabián y Agustín Gómez,  la familia propietaria de PuntoColor, quienes señalan que la frase “atendido por sus dueños, con nosotros es válida”.

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Era enero del 2003 y la familia Gómez con Jorge y su hijo Fabián inauguraban el primer local de PuntoColor en General Flores y Bulevar con el foco puesto en la pintura automotriz.

Según Fabián son “hijos de la crisis” ya que de ahí en más su negocio fue en expansión. 

Jorge Gómez se vinculó a la pintura a los 16 años cuando al conocer al jefe de personal de Inca consiguió ingresar como cadete, a pesar de que no tomaban menores de edad. “Si me fallás te hecho” fue la frase que lo marcó desde el principio y allí estuvo durante 10 años. En esa época la competencia de Inca era con marcas como “Pajarito, Cabu, Granitol (que era una marca más fuerte que en la actualidad)”y uno de los gerentes era ingeniero químico quien le aseguró al joven “los vamos a comer”. El gerente de PuntoColor, señala que pese a su juventud cuando desempeñaba el cargo de vendedor, los clientes de las empresas lo tenían en cuenta e incluso creían que era hijo de quien desempeñaba el cargo de gerente general de la época, ya que se llamaba Roberto Gómez; “corría con esa pequeña ventaja”.

En cierto momento, apareció la primer oportunidad de Gómez para poner su propio negocio en base a una pinturería que se encontraba con problemas financieros, una persona de adentro de Inca le comentó la situación y se fue. “Los de Inca no querían que me fuera porque me habían criado de chiquito y ahora estaba espectacular y me iba”.

Mantuvo su negocio durante casi 15 años donde experimentó el precio de la confianza a ciegas en un “amigo” que supo robarle mientras él se encontraba en la calle realizando las ventas ya que “el fuerte de la venta está en la calle”. Jorge Gómez cuenta con nostalgia que estuvo 9 años sin poder tomarse licencia y su escapatoria fue la oferta que le realizó un amigo para vender autos donde no llegó a soportar 2 años “no era para mí”. 

Gómez padre cuenta que mientras se encontraba en el rubro de los autos, Aguerrebere, empresa con la que compite Inca de forma tradicional, fue a buscarlo para ofrecerle trabajo ya que el gerente del momento lo conocía de sus inicios, sin embargo no aceptó y un amigo propietario de Mundocolor le dijo “No! Qué Aguerrebere! Vení conmigo, arrancás mañana, ya!”. 

Mundocolor fue otra de las empresas víctimas de la crisis del 2002, así fue que el dueño, amigo de Gómez vendió su empresa y el especialista de las pinturas se quedó sin trabajo. 

Fabián Gómez, quien en la actualidad se encarga de la parte administrativa, en el momento en que su padre quedó cesante sintió que fue un antes y un después; que era momento de que se tomara una decisión familiar. Así fue que nació PuntoColor, un nombre que el padre de familia “imaginó durante un sueño” y que hace referencia a la importancia de la ubicación en la cual se ubica el primer local, que si se analiza en el mapa está exactamente en la mitad del departamento de Montevideo. 

Según Fabián, a diferencia de las empresas familiares de hoy, pese a que su padre trabajó toda la vida en pintura, y él estaba en el rubro editorial,  “no es que vine a trabajar a la empresa de mi padre, decidimos los dos juntos emprender en PuntoColor y luego se sumó Agustín” el hijo menor que desempeña tareas en el área de distribución.

La apertura del primer local fue una travesía; “la salida de papá la habíamos cobrado más que nada en latas de pintura, entonces teníamos pintura Inca para vender, armamos una estantería en el medio del salón para que no se viera para atrás porque estaba todo vacío y con muchas latas vacías”. Sin embargo el negoció creció rápidamente, el segundo local en Buceo se inauguró en el 2007 y luego en 2013 Inca le ofreció a la empresa abrir el local principal ubicado en General Flores y Luis Alberto de Herrera donde el día exacto de la inauguración, “levantaron el piso delante de la puerta y la gente saltaba los escombros para entrar, era increíble, no lo podíamos creer”. 

“Nuestro mayor diferencial es el servicio” sentencia el mayor de los Gómez, “atendido por sus dueños es una frase que corre por nosotros” agrega Fabián.

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