La marca Medialunas Calentitas, que lleva 30 años operando en el país, vuelve a apostar por el crecimiento en Montevideo. La empresa abrirá el próximo jueves 26 de marzo un nuevo local en el Prado bajo el régimen de franquicia, una modalidad que explica buena parte de su despliegue reciente y que, según la empresa, seguirá marcando el pulso de su expansión en Uruguay.
Detrás del mostrador está Guillermo Cortés, quien en estas tres décadas ha sido testigo —y protagonista— de la evolución de la compañía desde un emprendimiento casi artesanal hasta una red que hoy opera, además de Uruguay, en Argentina y Paraguay. “La gente busca soluciones rápidas, emprender un negocio cada día cuesta más y esperar los tiempos para que el negocio se desarrolle aún más. La franquicia de una marca conocida lleva a que esos tiempos se aceleran”, resume.
Actualmente, la firma cuenta con ocho locales en Uruguay —cuatro en Montevideo y cuatro en Maldonado—, a los que se sumó una reciente apertura en Punta del Diablo. De ese total, la mayoría opera bajo el modelo de franquicias: seis puntos de venta están en manos de terceros, mientras que la empresa mantiene una participación directa en el resto. Con la incorporación del Prado, la red capitalina sumará su quinta ubicación.
El nuevo local se instalará en la rotonda de Millán y Suárez, en una zona que, según Cortés, experimentó una transformación comercial significativa en los últimos años. “Es un centro comercial impresionante, que está en pleno crecimiento”, señala. El punto de venta contará con un salón de aproximadamente 90 metros cuadrados operativos, con posibilidad de expansión a futuro dentro de una propiedad de mayor tamaño, y apunta a una dinámica de consumo ágil, con foco en el take away.
El esquema de franquicia —que la empresa viene consolidando en los últimos cuatro años— exige una inversión inicial que oscila entre US$ 35.000 y US$ 60.000 en concepto de canon de ingreso, dependiendo del formato del local y de si incluye o no la elaboración del producto en sitio. A ese monto se suma el equipamiento y la adecuación del espacio, variables que pueden modificar de forma sustantiva el desembolso total.
“Ya arrancás con cinco puntos adelante cuando tenés una franquicia de una marca reconocida”, afirma Cortés, quien subraya que, si bien el esfuerzo operativo no disminuye, el posicionamiento previo reduce la curva de maduración del negocio. La compañía, además, centraliza parte de la producción para Montevideo —desde su planta en 21 de setiembre y Tomás Diago— y capacita a los franquiciados en los procesos de elaboración cuando se trata de plazas más alejadas.
El diferencial competitivo, insiste el empresario, sigue anclado en un atributo tan simple como exigente: la consistencia. “Hace 30 años que la gente viene y te dice ‘las medialunas están iguales que siempre’. No hemos cambiado nada”, asegura, en referencia a una receta y a procedimientos que, aunque incorporaron cierta escala industrial, mantienen la lógica original.
Con una demanda de interesados que, según la empresa, llega desde distintos puntos del país, Medialunas Calentitas proyecta al menos dos nuevas aperturas para 2026: una en Buceo —aún en etapa de definición— y otra en Piriápolis, pensada para capitalizar la próxima temporada de verano. Ambas también bajo el formato de franquicia.
“En la medida en que vayamos creciendo, la gente va a tomar más confianza para invertir”, concluye Cortés.