Y un día CTI se vistió de Claro

Si el lunes pasaste por el Solís, Claro que te lo encontraste lleno de carteles rojos y blancos. Es que América Móvil -la empresa de celulares líder en Latinoamérica y quinta en el mundo- movió sus fichas en el mercado regional y anunció uno de los cambios de marca más importantes del año, CTI Móvil por Claro, con el fin de homogeneizar la identidad de la empresa en la región. El evento contó con el inolvidable catering de Jorge Oyenard, para todos los gustos: mini wraps de roast beef, cordero al vino tinto, tarteletas de peras y mouse de chocolate blanco, todo acompañado con espumoso Navarro Correas.
En el evento, Gabriel Gutiérrez, director general de Claro Uruguay, nos contó que iniciaron una campaña en los medios, acompañada de una notoria presencia de Claro en la vía publica. Pero si no estuviste en el Solís te contamos que el ejecutivo mostró números impactantes de la compañía: tienen 750.000 clientes en Uruguay, 170 empleados e invertirán US$ 20 millones este año. También los datos de la región "meten miedo" (sobre todo a la competencia): contando Uruguay, Paraguay y Argentina facturaron en el 2007 US$ 1.800 millones y ganaron 3,7 millones de clientes nuevos durante todo el año pasado. ¿Qué tul?

¿Qué tan grande es el “enchufe” del “China Zorrilla”? El Puerto de Colonia prepara una infraestructura de carga de 16 MW por US$ 20 millones

(Por Antonella Echenique) El ferry eléctrico de Buquebus podrá cargar del 20% al 80% en unos 40 minutos, con una potencia de hasta 16 MW y una demanda que puede alcanzar los 40 MWh. A su vez, el buque contaría con más de 5.000 módulos de baterías de iones de litio, con un peso total estimado de entre 250 y 300 toneladas. UTE ejecuta obras de infraestructura eléctrica por unos US$ 20 millones en el Puerto de Colonia, mientras la ANP amplía la terminal para recibir hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje. 

Surf chic en el campo: así es el hotel que creó una playa a 100 km del mar

A más de 100 kilómetros del mar, nos despertamos, abrimos las cortinas y vimos romper las primeras olas del día desde nuestro balcón. Había tablas, arena y surfistas esperando para entrar al agua, pero estábamos en Porto Feliz, en pleno interior de São Paulo. Esa contradicción entre lo que vemos y el lugar en el que realmente estamos es, probablemente, la mejor manera de empezar a contar nuestra experiencia en Boa Vista Surf Lodge.