Con la discreción de las empresas que prefieren crecer sin estridencias, la mítica Baipa viene escribiendo desde hace tres años un nuevo capítulo en Punta del Este. La marca, nacida hace siete décadas en Atlántida y convertida en un clásico de la panadería y confitería artesanal uruguaya, desembarcó en el principal balneario del país a comienzos de 2023 con una apuesta fuerte: replicar su esencia histórica, pero adaptada a un público con otros hábitos de consumo. La jugada implicó una inversión total inicial de más de US$ 3 millones.
“Desde el inicio la idea fue que funcionara como un Baipa Atlántida 2.0”, indicó Joaquín Mogordoy, hoy encargado de Baipa Punta del Este e hijo del propietario de esta empresa familiar.
La consigna fue clara. Allí se encuentran los mismos productos, con los mismos precios y la misma forma de trabajar que el local de Atlántida. Solo que con un diferencial clave para el público esteño: la incorporación de la cafetería, un formato que en Atlántida no es tan habitual y que en Punta resulta casi imprescindible. Aun así, el negocio sigue teniendo su eje en el despacho tradicional. “El punto fuerte es la venta en el mostrador; la cafetería es un extra, una vitrina más para mostrar nuestros productos”, afirmó Mogordoy en diálogo con InfoNegocios.
El crecimiento, asegura, fue totalmente orgánico. Sin grandes campañas publicitarias ni inversiones en marketing tradicional, Baipa Punta del Este se apoyó en el boca a boca y en la fidelidad de quienes ya conocían la marca desde Canelones y otros puntos del país. “Al principio el público que nos conocía era el que venía de Atlántida o de Montevideo y paraba de camino; hoy cada vez más gente de Punta nos elige”, señaló. Esa evolución se reflejó en las ventas, que crecieron año a año desde la apertura.
El local, de unos 1.750 m², concentra todas las líneas históricas del negocio: panadería, confitería, fábrica de pastas, helados y chocolatería, con una producción 100% artesanal. “Tenemos maquinaria que facilita el trabajo, cámaras de frío y demás, pero no hay industrialización; los productos los elaboran personas”, remarcó Mogordoy. Esa decisión forma parte del ADN de una empresa que, desde sus orígenes, se define como familiar y obsesionada con la calidad. “Podemos pecar de ser un poco caros, pero nuestro objetivo es que los productos sean impecables”, resumió.
Ahora, la empresa mira hacia adelante con varios frentes abiertos. Uno de ellos es la expansión dentro del departamento de Maldonado, con la posibilidad de abrir puntos de venta más pequeños en zonas como La Barra, José Ignacio o Solanas. “Serían locales más chicos, no del tamaño de Baipa Punta del Este, y es algo que pensamos a corto plazo, en un par de años”, adelantó Mogordoy, quien dejó en claro que no se trata de franquicias, sino de locales propios. “La empresa sigue con la misma idea: si abrimos, abrimos nosotros”, sostuvo.
Otro eje estratégico es el rejuvenecimiento del público y una presencia mucho más activa en redes sociales. “Queremos acercarnos a un público más joven, sin descuidar a nuestros clientes de siempre”, explicó. Para eso, Baipa planea intensificar la generación de contenido, especialmente en formato video, mostrando procesos de elaboración y poniendo en primer plano a quienes están detrás de los productos. “Más videos, más presencia de mi padre elaborando, mostrar cómo se hacen las cosas”, detalló Mogordoy.
En paralelo, la innovación también llegará al mostrador. En el corto plazo, el foco estará puesto en productos con menos azúcar y en la reformulación de recetas clásicas. A más largo plazo, el desafío es mayor: incursionar en la pastelería gluten free. “Es mucho más complicado, porque se necesita una planta totalmente separada para evitar contaminación cruzada”, explicó Mogordoy. La idea, aún en etapa de planificación, es desarrollar una unidad específica que permita ofrecer productos sin gluten con el mismo estándar de Baipa.
Sin apuros, pero con una hoja de ruta clara, Baipa confirma que el crecimiento también puede ser silencioso, sostenido y fiel a una identidad construida durante décadas. Desde Atlántida al Este, y ahora con la mira puesta en nuevos públicos y nuevos formatos, la empresa familiar sigue apostando a lo que mejor sabe hacer: calidad, oficio y permanencia.