Al pan nuestro de cada día (lo salvan los bizcochos)

Hoy en el mundo se celebra el Día Mundial del Pan, y en Uruguay, en ese marco, se festeja el Día del Panadero, un oficio que actualmente se extiende en más de 1.500 panaderías artesanales en todo el país en las que, a diario, amasan y hornean los 165.000.000 de kilos de pan que los uruguayos consumen por año. Sin embargo, el pan representa el 40% de las ventas en las panaderías, siendo los bizcochos y otros productos los que engordan el negocio.

Presente en todas las culturas y los cinco continentes del mundo, el pan es sinónimo de alimento desde tiempos inmemoriales. Tan importante es que, más cercano en el tiempo, el pan también es sinónimo de muchos indicadores económicos como el de precios al consumo e incluso su valor en el mercado determina la evolución del costo de vida. Como sea, el pan nuestro de cada día tiene su Día Mundial y es hoy, coincidiendo en Uruguay con el Día del Panadero, un feriado no laborable que se celebra desde 2005.

Para conocer más acerca de este negocio tan cotidiano y familiar, porque si hay algo que tiene el pan es que está en todas las casas y todas las esferas sociales, InfoNegocios dialogó con Gustavo Mancebo, gerente del Centro de Panaderos del Uruguay, institución fundada en 1887 y que “actualmente está integrada por alrededor de 1.500 panaderías en todo el país”.

Según Mancebo, el 50% de estas panaderías está en Montevideo y el otro 50% se extiende por los 18 departamentos restantes, “tratándose de panaderías de carácter artesanal, de manufactura tradicional, es decir, panaderías de cercanía, de barrio, más chicas e incluso familiares”, agregando que también hay algunas industriales, pero no son la mayoría “ya que muchas son las que trabajan con panificación congelada y están más asociadas a grandes superficies, como los supermercados”.

Actualmente el rubro panadero genera, de modo directo, unos 15.000 puestos de trabajo, dijo Mancebo, señalando que “afortunadamente hay un retorno al pan tradicional, a la masa madre, a preparaciones muy simples con dos o tres ingredientes de muy bajo costo hasta preparaciones más sofisticadas, más gourmet, lo cual beneficia el negocio”.

Según el gerente del Centro de Panaderos del Uruguay, si bien en Uruguay se estima que hay un consumo de 165.000.000 de kilo de pan por año, los números en el mostrador no se hacen con la flauta, los panes de viena, el porteño, el catalán o el marsellés, los tipos más elegidos -en ese orden- por todos los uruguayos, “sino con los bizcochos, los dulces o las especialidades que tenga cada panadería… de hecho los bizcochos son los que defienden el negocio, ya que el pan representa un 40% en la facturación”.

“Después de Chile y Argentina, con un consumo anual per cápita de 90 y 60 kilos, respectivamente, Uruguay ocupa el tercer lugar en la región con un consumo de 55 kilos per cápita por año”, sostuvo Mancebo, agregando que se trata de un consumo parejo durante todo el año, “aunque podría decirse que hay una zafra durante el verano, por la mayor preparación de sándwiches, además de Navidad y Año Nuevo… después picos de venta hay en feriados, vacaciones, pero no es algo fácil de medir porque el comportamiento es distinto en todo el país”.

Sin duda el oficio de maestros panaderos, traído por inmigrantes bajados de los barcos, es uno de los más nobles, porque no solo se trata de mezclar harina, agua, sal y levadura para fabricar y hornear un pan, sino de un trabajo que para muchos es su hogar, su empresa y su escuela de valores.

Kilos más, kilos menos, en el Centro de Panaderos del Uruguay, más precisamente en el Instituto Tecnológico del Pan, semestralmente se forman unas 120 personas en este oficio que, “más allá de la técnica, se basa en el sacrificio, el respeto, la honestidad y la solidaridad”. Con esto como carta de presentación, nada malo puede salir, todo lo contrario: bueno como el pan.

Cada vez van quedando más chicos los m2 (la importadora Oprumin crece de modo sostenido)

En 2003 comenzó siendo una firma distribuidora de mayoristas, pero en 2006 dio el paso a la importación y comercialización, creciendo desde entonces a ritmo acelerado. “Vamos ya por la quinta mudanza, siempre a más y más, porque el día que no tenés stock el negocio se cae”, dijo Pablo Martínez, propietario y CEO de Oprumin, una empresa importadora, comercializadora y distribuidora de productos de consumo masivo, con un espacio de más de 8.000 m2 para trabajar en la Ruta 101. “Que ya nos queda chico”, remarcó Martínez a InfoNegocios.

De cuenca lechera a nodo estratégico regional (Asociación Rural de Florida prevé inversión de US$ 60 millones en polo logístico y puerto seco)

(Por Antonella Echenique) La Asociación Rural de Florida proyecta un parque de 70 hectáreas con una inversión estimada de 60 millones de dólares, que integrará producción agropecuaria, logística e industria, con conexión ferroviaria, exoneraciones impositivas y generación de empleo local. Rafael Leaniz, presidente de la asociación, dialogó con InfoNegocios de esto y otros temas.   

El impacto de la transformación digital y la IA en la experiencia del empleado

La transformación organizacional avanza a un ritmo acelerado y los empleados lo sienten. Más de la mitad experimenta una sobrecarga de cambios, con mayores exigencias, nuevas herramientas y redes de trabajo redefinidas, según los resultados de la más reciente edición de la encuesta Global Workforce Hopes and Fears Survey 2025 que realiza PwC. Este contexto, aunque lleno de oportunidades, también genera tensión emocional y desorientación. Si bien tres de cada cinco trabajadores se muestran entusiasmados por el futuro, la mayoría admite un estrés palpable ante la velocidad de las transformaciones. Las organizaciones no pueden detener el cambio, pero sí construir resiliencia: priorizar el bienestar, equilibrar expectativas, practicar empatía y mantener la transparencia son claves para evitar que la fatiga erosione el compromiso.