La marca uruguaya de tortas saludables Sana a ROU prepara su desembarco en Argentina para mitad de año, tras consolidarse en grandes superficies locales como Fresh Market, Tienda Inglesa, Buquebus y, recientemente, Frog.
La empresa, creada por los argentinos Rodrigo Lurlaro y Nina Paz, desarrolla desde Maldonado una línea de productos veganos, sin azúcar, gluten free, keto y kosher que ya produce hasta 500 unidades por día (unas 15.000 por mes) y apunta a escalar su modelo en la región.
Lo que empezó como una prueba improvisada en plena pandemia, entre equipos de filmación varados en Buenos Aires y una cocina doméstica convertida en laboratorio, hoy se transformó en una marca uruguaya que ya vende cientos de tortas por día, acaba de ingresar a Frog y prepara su desembarco en Argentina para mitad de año.
Detrás de Sana a ROU están Rodrigo Lurlaro y Nina Paz, una pareja de emprendedores que llegó a Uruguay desde el mundo del cine y terminó creando una categoría que, según sostienen, no existía en el mercado local: tortas saludables congeladas, veganas, sin azúcar, gluten free, keto y kosher, pensadas para convivir entre el bienestar y el placer.
“Nos dijeron que estábamos locos”, recuerda Paz sobre los primeros meses en Punta del Este, cuando decidieron abrir un restaurante con una propuesta basada en productos vegetales y sin gluten en un mercado que todavía parecía dominado por opciones tradicionales. “Nunca buscamos imitar lo que ya existe, sino conseguir un producto que reúna a todos, que incluya al consumidor”, agrega.
La historia de Sana a ROU nació bastante lejos del retail. Ambos trabajaban en producciones audiovisuales internacionales y quedaron atrapados en Argentina durante la pandemia mientras participaban de un rodaje en Los Ángeles. En ese contexto empezaron a desarrollar un proyecto de catering saludable y, casi sin proponérselo, apareció la torta que terminaría definiendo el negocio.
“Yo no podía creer que estaba comiendo algo que no tenía cocción, huevo, manteca ni azúcar”, cuenta Lurlaro. “Le dije a Nina: ‘Esto lo tiene que conocer alguien más’”.
La pareja se instaló después en Uruguay, alquiló un local por internet antes incluso de que reabrieran las fronteras y montó un restaurante en La Barra como si fuera un set de filmación. Sin experiencia gastronómica previa, pero con oficio para producir desde cero, construyeron una propuesta que rápidamente ganó público entre residentes y turistas.
El verdadero giro llegó cuando entendieron que el producto tenía más potencial fuera del restaurante que dentro de él. La demanda empezó a superar la capacidad de producción y, según cuentan, debieron limitar la venta de porciones para no quedarse sin stock. Entonces decidieron cerrar el restaurante y apostar por una planta propia.
La inversión inicial para la fábrica fue de US$ 60.000, cifra que luego aumentó a medida que crecieron las líneas de producción y el volumen de ventas. Hoy trabajan en un espacio de 400 metros cuadrados en Maldonado, donde producen entre 300 y 500 tortas diarias y proyectan llegar a las 1.000 unidades por día en el segundo semestre.
El producto —que se comercializa congelado en cajas de 180 gramos a un precio aproximado de $ 470— ya está presente en Fresh Market, Tienda Inglesa, Buquebus, PedidosYa, Life Cinemas y acaba de ingresar a Frog, uno de los movimientos más recientes de la marca en retail.
La expansión en grandes superficies llegó rápido. Sana a ROU debutó en Fresh Market durante la temporada pasada y, según relatan sus fundadores, las ventas en Punta del Este sorprendieron incluso a la cadena. “No teníamos idea cuánto era mucho o poco, pero cuando vimos los resultados nos abrieron Montevideo y más sucursales”, recuerda Iurlaro.
El diferencial, aseguran, no pasa solamente por la lista de atributos saludables. La apuesta estuvo en desarrollar desde cero una fórmula propia y una línea industrial adaptada a un producto que no tenía antecedentes similares en el mercado local.
“Nuestra planta no tiene horno”, explica Paz. “Las máquinas que necesitábamos no existían y las tuvimos que inventar”.
La primera producción para Fresh Market se hizo prácticamente de forma artesanal. “Las canastitas de las tortas las moldeábamos con mi dedo”, cuenta Paz entre risas. Después llegaron los bocetos, los ingenieros industriales y las piezas fabricadas especialmente para automatizar procesos.
Hoy la empresa produce parte de sus propios insumos y trabaja junto a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) en el desarrollo de nuevos ingredientes y productos. La marca ya cuenta con certificación kosher y proyecta ampliar su portafolio con otras líneas nacidas de las recetas que alguna vez integraron el menú de su restaurante.
Mientras tanto, el próximo paso está del otro lado del Río de la Plata. Sana a ROU ya comenzó a trabajar en Argentina y prevé iniciar producción allí a mitad de año. La idea no es exportar desde Uruguay, sino replicar el modelo industrial con una estructura local.
“Argentina es nuestra casa también”, dice Paz. “Nos escriben todo el tiempo preguntando cuándo llegamos”.
El plan, de todos modos, no termina ahí. Paraguay aparece entre los mercados en análisis y la compañía ya piensa en un esquema de producción regional. Desde Maldonado, la pareja imagina una marca uruguaya con alcance internacional y foco en alimentos funcionales.
“Estamos armando una industria de un producto natural, saludable y artesanal que no existía. Lo inventamos desde cero”, resume Lurlaro.