En industrias donde la personalización, la velocidad de respuesta y la escala son variables críticas, la IA comienza a consolidarse como una herramienta de negocio.
En retail, por ejemplo, esa evolución ya se refleja en indicadores concretos, como muestra un informe de KPMG que señala que 55% de los retailers relevados reporta un retorno sobre la inversión superior al 10% en sus iniciativas de inteligencia artificial, mientras 67% afirma haber logrado mejoras de eficiencia.
En el caso del turismo, un informe de ONU Turismo y Saxion University of Applied Sciences señala que 42% de los viajeros ya incorporó herramientas de inteligencia artificial en la planificación de sus viajes o expresa curiosidad por hacerlo. Entre las aplicaciones más mencionadas figuran la asistencia de traducción, las recomendaciones personalizadas, los itinerarios a medida y los servicios de asistencia en tiempo real.
En Uruguay, esa tendencia también empieza a tomar forma a nivel institucional, el Ministerio de Turismo informó que trabaja en estrategias de promoción segmentada del destino con apoyo de inteligencia artificial, con el objetivo de optimizar recursos y adaptar mensajes a distintos públicos.
Para Heynow, empresa integrante del Grupo Quantik, en ambos sectores la IA genera valor cuando se aplica sobre interacciones de alto volumen, se integra con los sistemas del negocio y se implementa con objetivos concretos. En turismo, eso incluye consultas sobre reservas, cambios, servicios y planificación. En retail, disponibilidad de productos, seguimiento de pedidos, devoluciones y ventas asistidas.
“Hoy la conversación pasa por impacto y resultados, distintos analistas estiman que hacia 2030 los agentes de IA podrían influir en entre 3 y 5 billones de dólares del comercio global. En turismo y retail vemos que la IA empieza mejorando eficiencia, pero rápidamente se convierte en una herramienta para crecer, personalizar mejor y elevar la experiencia”, señaló Noelia Martínez, sales manager de Heynow.
Desde esa perspectiva, la inteligencia artificial empieza a consolidarse como una ventaja competitiva en sectores donde cada contacto cuenta. La combinación de automatización, integración y foco en resultados abre una etapa en la que la eficiencia sigue siendo relevante, pero se suma a objetivos de conversión, fidelización y escala.
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