Miguel Otegui fue distinguido con el Bronce a Gerente de Logística del Año en la Gala de InfoNegocios 2025, un reconocimiento que pone en primer plano el rol estratégico que hoy tiene la logística en la competitividad del país. Desde su posición en UPM, Otegui ha sido protagonista de transformaciones profundas en la forma de planificar, operar y coordinar cadenas complejas, en un contexto donde la eficiencia, la innovación y la sostenibilidad dejaron de ser opcionales para convertirse en requisitos clave.
A partir de ese reconocimiento, en esta entrevista con InfoNegocios Otegui reflexiona sobre los mitos que todavía persisten en el empresariado uruguayo, el valor de pensar a largo plazo y el peso que tienen las personas y las alianzas estratégicas en los resultados. Con una mirada pragmática y a la vez desafiante, comparte cómo se construye competitividad real desde la logística y qué condiciones necesita Uruguay para jugar de igual a igual en los mercados globales.
¿Con qué mito del empresariado uruguayo le gustaría “romper”?
Me gustaría romper con el mito de que “en Uruguay no se puede” o que “es imposible cambiar la forma en que hacemos las cosas”.
Creo que esa idea limita más que cualquier restricción real. Uruguay ha demostrado, una y otra vez, que cuando hay visión de largo plazo, planificación, diálogo, profesionalismo y compromiso (de los diferentes actores de la cadena), es posible transformar procesos, adoptar nuevas tecnologías y elevar estándares.
En UPM lo vivimos a diario: muchos de los cambios que hoy son una realidad parecían inviables al inicio, y en ese sentido, tuvimos que “romper” con paradigmas que parecían intocables. Romper con ese mito implica animarnos a cuestionar lo establecido, a innovar y a confiar más en nuestra capacidad como organizaciones y como país para hacer las cosas bien y mejor.
¿Qué cosas hace su empresa para ser quien es en el mercado y que la diferencia frente a la competencia?
Nuestra diferenciación en el mercado se construye, ante todo, a partir de una planificación de largo plazo. No tomamos decisiones pensando solo en el corto plazo, sino en la sostenibilidad y la eficiencia de nuestras operaciones en el tiempo. A eso se suma una búsqueda permanente de innovación y desarrollo, tanto en procesos como en tecnología, aplicados a los distintos recursos que forman parte de la cadena logística.
Un pilar clave es el desarrollo de nuestros equipos: invertimos de forma continua en las personas, en su capacitación y en la construcción de una cultura de mejora continua. Finalmente, entendemos que no se puede ser competitivo de manera aislada. Por eso trabajamos con nuestros proveedores de servicios como verdaderos socios estratégicos, construyendo relaciones genuinas y de largo plazo, basadas en la confianza, la transparencia y objetivos compartidos.
¿Tiene una frase (de película, libro o canción) que nunca olvida o que podría servir como titular del momento que actualmente está viviendo?
Hay una frase que siempre me acompaña y que, curiosamente, no viene de una película ni de un libro, sino que nació en el seno de alguna reunión de equipo hace unos años, en esos momentos donde hay que tomar decisiones clave. Es una frase muy simple, pero muy propia: “Todo se puede hacer. Todo tiene un costo, analicemos las consecuencias y avancemos”.
Para mí resume bien la forma en que encaro este momento profesional: con apertura a explorar alternativas, buscar soluciones sin descartar ideas de entrada, pero con la responsabilidad de evaluar el impacto de cada decisión de manera integral, objetiva y consciente, antes de seguir adelante.
¿Qué le diría al presidente de la República si lo tuviera frente a frente en una reunión?
Le diría que Uruguay compite con el mundo. El sector privado compite todos los días a nivel internacional, y para eso necesita ser competitivo y ofrecer productos y servicios de calidad. Ese desafío no es solo de las empresas, sino de toda la cadena productiva, donde cada actor (desde su rol) tiene responsabilidad en el resultado final.
Desde el Poder Ejecutivo, el foco debería estar en generar y disponibilizar las herramientas que permitan que esa competitividad se concrete: marcos claros, reglas estables, infraestructura adecuada y condiciones que faciliten invertir, innovar y trabajar con visión de largo plazo. Solo así Uruguay puede consolidarse como un país confiable y atractivo para el desarrollo de las empresas y de esa manera competir en los mercados globales.
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