La elección de Punta del Este como sede se apoya en una trayectoria que combina deporte, turismo y encuentros de alto nivel. Durante las últimas temporadas, la región consolidó su presencia en el circuito polístico con torneos que convocan a jugadores, equipos y aficionados de distintas nacionalidades. Sus canchas, la oferta hotelera y sus servicios conforman un entorno atractivo para recibir a las delegaciones internacionales y acompañar el desarrollo de una competencia de esta magnitud.
El Mundial también representa una oportunidad estratégica para el país. La llegada de deportistas, acompañantes y visitantes extranjeros puede impulsar la actividad turística, la gastronomía, la hotelería y otros sectores vinculados a la economía local. A su vez, permitirá dar mayor visibilidad al polo uruguayo, que alcanzó un resultado histórico en la edición de 2022 al finalizar en el tercer puesto. La organización del campeonato supone, además, un reconocimiento al trabajo de los clubes, los jugadores y las instituciones que sostienen el crecimiento de la disciplina en el país.
Con la mirada puesta en febrero de 2027, Punta del Este se prepara para ser mucho más que un escenario deportivo: será la anfitriona de una cita que reunirá tradición, competencia y proyección internacional. Para Uruguay, el Mundial representa la posibilidad de fortalecer su posicionamiento como destino de grandes eventos y mostrar al mundo una faceta que combina excelencia deportiva, hospitalidad y atractivo turístico. Una oportunidad para que el polo encuentre en el Este uruguayo un escenario a la altura de su historia.
Desde la Asociación Uruguaya de Polo, destacaron la reunión que mantuvieron con el presidente de la República, Yamandú Orsi y otras autoridades de la Secretaría Nacional de Deporte, para que Uruguay pudiera ser anfitrión del campeonato mundial de polo.
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