La primera gala, en la que se presentaron los 21 participantes, fue la emisión más vista, con un rating promedio de 25,2% y un pico de 29%. En tanto, el promedio de rating en hogares para las galas, el debate y Espiando la casa se ubicó en 13,6%. Estas cifras ayudan a dimensionar el alcance que pueden tener las marcas que se vinculan con el ciclo.
Entre las empresas presentes aparecen Canarias, Mercado Libre, Centenario, El Emigrante y Pangiorno, a través de distintas acciones asociadas al programa. A ellas se suma Divino, que equipó varios ambientes de la casa, desde los dormitorios hasta el living, el comedor y los espacios exteriores, con productos que incluyen sommiers fabricados en Uruguay y un sofá diseñado especialmente para la propuesta.
Otra de las marcas vinculadas al reality es Pago Después, que permite a los espectadores comprar votos mediante su plataforma. A su vez, el supermercado de la casa reúne más de 100 productos, entre marcas comerciales, artículos genéricos y productos de empresas uruguayas y argentinas. Así, la presencia comercial no se limita a las tandas, sino que también puede integrarse a la dinámica cotidiana de los participantes.
Con una audiencia que ya alcanzó a dos tercios de los hogares del país, Gran Hermano Uruguay combina entretenimiento, participación del público y exposición comercial. Para las marcas, el desafío es transformar esa visibilidad en una conexión con los consumidores dentro y fuera de la pantalla.
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