De ahorrar a vender energía a UTE (así son las plantas fotovoltaicas que impulsa Tersus con recupero en cinco años)

(In Content) La compañía uruguaya Tersus tiene entre sus verticales más relevantes la instalación de manera integral de plantas adaptadas a las necesidades de cada empresa y la garantía de la generación de la energía para amortizar la inversión, con la posibilidad real de generar excedentes.

Reducir el costo de la energía dejó de ser solamente una medida de eficiencia, y para muchas empresas en Uruguay empieza a convertirse en una ventaja competitiva. Con esa premisa trabaja Tersus, una firma uruguaya especializada en soluciones de energía renovable que, además de desarrollar sistemas solares para hogares, comercios e industrias, también instala calefacción mediante bombas de calor, a través losas radiantes, radiadores y equipos para climatizar piscinas.

Aunque su abanico de servicios es amplio, hoy una de las áreas que más crece es la de las plantas fotovoltaicas, una alternativa que permite disminuir significativamente el consumo eléctrico, generar energía propia e incluso vender los excedentes a UTE.

"Básicamente tenemos tres áreas. Por un lado está todo lo que es energía solar, tanto residencial como comercial e industrial. Después tenemos calefacción de hogares con bomba de calor, donde también hacemos la instalación de losas radiantes y radiadores para obras nuevas o existentes, y además trabajamos con bombas de calor para piscinas", explicó a InfoNegocios Matías Acosta, CEO de Tersus.

La empresa evita hablar simplemente de "instalar paneles solares". El motivo es que cada proyecto incluye mucho más que los módulos instalados sobre un techo. Una planta fotovoltaica incorpora ingeniería, inversores, estructuras, cableado, protecciones eléctricas, instalación con personal propio y toda la gestión técnica y administrativa ante UTE.

"Lo que hacemos son instalaciones integrales. Comenzamos con todos los cálculos de ingeniería para definir qué tipo de planta fotovoltaica necesita cada cliente, ejecutamos toda la instalación con personal propio y la posterior habilitación frente a UTE con todos los trámites correspondientes", detalló Acosta.

El funcionamiento es relativamente simple. Durante las horas de radiación solar, la energía generada abastece primero el consumo del propio comercio. Si en determinado momento la producción supera la demanda, el excedente se inyecta a la red y UTE lo compra, generando un crédito que luego se descuenta de la factura eléctrica.

Uno de los principales atractivos está en los números. Según Tersus, la inversión suele recuperarse entre cuatro y cinco años, mientras que la vida útil de una planta fotovoltaica ronda los 25 o 30 años.

"La parte atractiva es que la inversión se amortiza en un período que puede estar entre cuatro y cinco años aproximadamente. Después ya tenés una reducción muy importante de los costos operativos durante muchos años más", afirmó.

Para Acosta, esa ecuación será cada vez más relevante. No solo para industrias y supermercados, donde la electricidad representa una parte importante de los costos, sino también pensando en el avance de la movilidad eléctrica.

"Con toda la incorporación de flotas eléctricas a las empresas va a aumentar mucho el consumo energético de los comercios. Las plantas fotovoltaicas son una forma de prepararse para ese escenario y minimizar esos costos futuros", señaló.

Cada instalación se diseña a medida. Hay proyectos que ocupan alrededor de 50 metros cuadrados y otros que superan los 200 metros cuadrados de superficie, dependiendo del consumo y de las características del inmueble.

Antes de presentar una propuesta, Tersus realiza un relevamiento sin costo. El proceso comienza con el análisis de la última factura de UTE y la ubicación del establecimiento para elaborar una simulación mediante software especializado, donde se estudian aspectos como el espacio disponible y las sombras sobre el techo. Posteriormente, el equipo realiza una visita técnica y, si el proyecto avanza, profundiza el análisis con mediciones más precisas e incluso imágenes tomadas con drones.

"Todo ese proceso inicial es gratuito. Primero hacemos un planteo preliminar y después, si el proyecto es viable, realizamos un relevamiento técnico mucho más profundo para diseñar la planta definitiva", comentó.

Desde la elaboración de la propuesta hasta que la planta comienza a generar energía suelen transcurrir entre uno y cuatro meses. La ingeniería inicial demanda aproximadamente una semana, la instalación entre una y tres semanas y luego resta la aprobación definitiva por parte de UTE.

En cuanto a la inversión, los proyectos comerciales parten aproximadamente de US$ 20.000 y pueden superar los US$ 100.000 en instalaciones de mayor porte. Además, Acosta recordó que estas inversiones pueden formar parte de proyectos promovidos por COMAP, lo que habilita beneficios fiscales que ayudan a reducir aún más el plazo de recupero.

Otro diferencial que destaca la empresa es la garantía sobre la producción energética. Si la generación efectiva resulta más de un 10% inferior a la estimada en el proyecto, Tersus incorpora sin costo los paneles necesarios para alcanzar el rendimiento comprometido.

"Hacemos todos los cálculos para asegurarnos de la producción y damos una garantía de que, si hay un desvío mayor al 10%, agregamos los paneles necesarios sin costo para llegar a la generación comprometida", aseguró.

La compañía ofrece este servicio desde hace tres años y trabaja en todo el país. Entre sus proyectos más recientes aparecen las plantas instaladas en Supermercado Imperio y Almacenes Mediato, con potencias pico de 135 kWp y 80 kWp, respectivamente.

En el aspecto tecnológico, los inversores que instala son de primera línea con garantía local y los paneles corresponden a fabricantes catalogados como Tier 1, la categoría que agrupa a las marcas con mayor respaldo y volumen de ventas a nivel mundial.

"Siempre trabajamos con paneles Tier 1, que son los de mayor respaldo internacional, porque buscamos asegurar la confiabilidad de cada instalación", concluyó Acosta.

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