Basado en 187 entrevistas a líderes de 154 organizaciones (dos tercios en alta dirección), el informe advierte una brecha crítica entre lo que las compañías declaran como estratégico y lo que efectivamente hacen para desarrollar a sus equipos.
Para el período 2026-2028, la innovación digital, con foco en Inteligencia Artificial (IA), aparece como el principal reto para las empresas uruguayas, concentrando el 26,4% de las menciones. Junto con el desarrollo de liderazgo y el crecimiento rentable, estos temas explican más del 70% de las prioridades estratégicas.
En ese sentido, señalaron que las organizaciones saben hacia dónde ir. El problema es si están preparadas para hacerlo. El 80,2% de los ejecutivos anticipa un aumento en la complejidad del entorno y el 78,1% prevé mayor volatilidad en los próximos años. Sin embargo, las empresas con mayor exposición internacional son las que más perciben este cambio, mientras que las nacionales muestran un menor nivel de alerta.
Esta diferencia podría transformarse en un punto ciego, especialmente en un escenario donde la velocidad de adaptación será clave. Aunque el 67% de las organizaciones considera el desarrollo de líderes como una prioridad estratégica y el 88,8% de los CEO declara alto compromiso, solo 2 de cada 10 dedica más del 20% de su tiempo a esta tarea.
El dato refleja que formar líderes requiere tiempo sostenido, no solo intención. Sin embargo, esa inversión todavía no aparece con fuerza en la agenda ejecutiva. El estudio también muestra que los líderes uruguayos se destacan en habilidades de ejecución (toma de decisiones, resiliencia, capacidad de corrección), pero presentan dificultades en comportamientos clave para innovar.
Menos del 55% de los encuestados percibe que sus líderes modelan conductas innovadoras, y apenas entre el 48% y el 52% identifica prácticas como el coaching o el impulso del intraemprendimiento. La brecha es más marcada en empresas nacionales.
Otro de los puntos críticos es la falta de sistemas estructurados para desarrollar talento. Solo el 19% de las organizaciones cuenta con un modelo de liderazgo formalizado, mientras que los incentivos para formar nuevos líderes y la disponibilidad de sucesores para roles clave muestran déficits significativos.
Además, el estudio señala que las empresas siguen apoyándose más en capacitaciones formales que en experiencias desafiantes, a pesar de que estas últimas son las que generan mayor impacto en el desarrollo.
Por último, la conclusión final del informe hace hincapié en que Uruguay cuenta con líderes preparados para gestionar en entornos de relativa estabilidad, pero no necesariamente para liderar en contextos de exploración e innovación, como los que exige la era de la IA.
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