Se viene la ley del deporte… clubes respiran y esperan inversiones de empresas

La próxima semana quedaría finalmente aprobada la tan ansiada ley del deporte, que tiene apoyo unánime de los legisladores. Para los clubes podría aportar oxígeno a sus menguadas finanzas, ya que incorporaría la promoción de inversiones por parte de empresas. Detalles de esta ley fueron aportados por el ministro de Turismo y Deporte Héctor Lescano en un desayuno de trabajo organizado por ADM del que también participaron los presidentes de los clubes grandes, Ricardo Alarcón (Club Nacional de Football) y Juan Pedro Damiani (Club Atlético Peñarol).
Ambos presidentes coincidieron (en lo único que no lo hicieron fue en qué equipo es el decano del fútbol uruguayo) en que esta ley sería beneficiosa para los clubes que pelean por cambiar su imagen y demostrar que ahora son creíbles. Tanto Peñarol como Nacional, que al decir de Alarcón son “socios de lunes a viernes” están embarcados en procesos de profesionalización de su gestión, con muy buenos resultados. Nacional viene de un proceso de incremento en su masa social que actualmente se ubica en el entorno de los 45.000, y Peñarol, con una gran campaña en 2011 y a la espera de una resolución sobre la construcción de su propio estadio, acaba de superar los 50.000 socios, y se prepara para lanzar un fondo de inversión a través de un fideicomiso. La nueva ley permitirá a las empresas exoneraciones fiscales de hasta 75%, entre otros beneficios para los clubes que recibirán un mayor porcentaje por las transferencias de los jugadores formados en el club.

Brasil mueve el tablero (y Uruguay se prepara para captar más inversiones en 2027)

Las recientes elecciones en Brasil podrían acelerar el interés de empresarios e inversores por Uruguay, un país que se posiciona como alternativa para quienes buscan diversificar su patrimonio, acceder a beneficios fiscales y operar en un entorno de estabilidad jurídica. Así lo señaló a InfoNegocios Matías Ruvira, abogado y escribano, director de RVA, quien sostuvo que el proceso ya lleva varios años, pero que el escenario político brasileño puede impulsar decisiones que estaban pendientes.