En un circuito mundial dominado por Lisboa, París y Barcelona, y más a nivel regional por Buenos Aires, la ciudad de Montevideo se consolida en el mercado conocido como MICE –meetings, incentives, conferences & exhibitions–, ya que según los datos del último ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA), sube 35 lugares a nivel mundial y se posiciona en el puesto N° 19 en América.
Si bien puede parecer solo un dato estadístico, el hecho de que Montevideo ocupe este lugar no es menor, dado que son muchas las variables que se analizan para ir escalando posiciones. Por ejemplo, para que una ciudad escale como lo hizo la capital de Uruguay, deben demostrarse infraestructuras y gestiones solventes, en al menos tres áreas: ecosistemas de conocimiento y clústeres, infraestructura especializada y conectividad y sostenibilidad y legado.
Lo primero implica la capacidad que existe para articular con universidades, polos científicos y hubs tecnológicos que promocionen y postulen a la ciudad como sede de eventos. Lo segundo se refiere a contar con espacios de vanguardia tecnológica, capacidad hotelera y una logística de transporte eficiente. Lo tercero se vincula más al compromiso con el cuidado del ambiente y el valor real que se deja en la comunidad.
El mayor diferencial que muestra Montevideo como destino confiable, profesional y competitivo para el turismo de reuniones y eventos es su eficiencia, seguridad y escala humana.
¿Y por Punta del Este cómo andamos?
La ciudad del principal balneario del país también consolida su perfil internacional, posicionándose más dentro del segmento premium de reuniones y eventos. De hecho, en el ranking ICCA, Punta del Este se ubicó en el puesto 211 a nivel mundial, dando un salto de 84 puestos del ranking anterior.
En América, por ejemplo, Punta del Este se posicionó en el puesto 39.
El informe también destaca la presencia, por primera vez, de Colonia del Sacramento y Paso de los Toros, ambas con reuniones internacionales homologadas por ICCA.
En este sentido, la incorporación de nuevos destinos refleja un proceso gradual de descentralización territorial de la actividad MICE en Uruguay, ampliando la participación de diferentes ciudades dentro de la industria de reuniones.
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