La llegada de más turistas no necesariamente significa más dólares para el Uruguay. Esa es una de las principales advertencias que dejó a InfoNegocios, Benjamín Liberoff, exministro de Turismo, al analizar las perspectivas para la próxima temporada: “La preocupación de la autoridad turística en el Uruguay tiene que ser no solo por el número, sino por el gasto, o por lo menos lo que dejan los turistas cuando están en nuestro territorio”. Para eso, sostuvo que el país necesita generar nuevas ofertas, mejorar los servicios y sumar actividades que hagan que el visitante permanezca más tiempo y consuma más.
En ese sentido, Liberoff planteó que Uruguay debería ampliar la experiencia turística más allá de la playa, combinando alojamiento y gastronomía con bodegas, recorridos en bicicleta, paseos, patrimonio y eventos. “Todo aquello que alargue o genere condiciones para nuevas actividades que convoquen turismo es un esfuerzo que hay que hacer durante todo el año”, señaló, y puso como ejemplo el Salón del Vino de Punta del Este, que se realiza fuera de los días de mayor concentración de visitantes.
Brasil aparece como otro de los grandes focos de oportunidad. Frente al dato de CERES de unos 60 millones de brasileños en el sur del país y apenas 500.000 a 600.000 llegadas actuales, Liberoff recordó que Uruguay ya logró multiplicar por tres los ingresos de brasileños entre 2005 y 2020, pasando de unos 170.000 a casi medio millón. A su juicio, ese resultado fue consecuencia de una estrategia sostenida de promoción, relaciones públicas y trabajo con operadores: “No es solo promover una temporada”, remarcó.
Para Liberoff, el esfuerzo promocional debería concentrarse especialmente en el sur de Brasil y en los argentinos que tienen una segunda residencia en Uruguay. En este último caso, estima que lograr que esos propietarios utilicen sus viviendas y permanezcan una o dos noches adicionales podría representar entre 250.000 y 300.000 visitas potenciales. También defendió mantener el trabajo con los mercados vecinos: “No es que sea un monocultivo. Sería tonto no seguir trabajando con ellos como primera prioridad”.
El exjerarca también puso una nota de cautela sobre la inversión turística y cuestionó que las cifras de proyectos aprobados por COMAP reflejen por sí solas todo lo que se invierte en turismo, porque una parte importante del desarrollo está asociada al negocio inmobiliario de la costa. Y frente a la idea de llevar nuevamente al turismo hacia el 8% del PBI (2017), relativizó el indicador: “Hay que tener cuidado cuando hablamos porcentualmente de algunas cosas”, porque el peso del sector también depende del tamaño y crecimiento del resto de la economía.
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