El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social volvió a encender una señal de cautela sobre la marcha de la economía. Su Índice Líder (ILC) cayó 0,1% en marzo, marcando el segundo descenso consecutivo y consolidando un proceso de enfriamiento que se arrastra desde mediados de 2025.
La trayectoria reciente del indicador muestra un escenario de bajo dinamismo: tras registros neutros en setiembre y octubre, una leve suba en noviembre y nuevos datos sin variación en diciembre y enero, el índice ingresó en terreno negativo en febrero y marzo. Aun así, desde CERES advierten que se requieren al menos tres caídas consecutivas para confirmar una fase contractiva del ciclo.
El deterioro también se refleja en el Índice de Difusión, que se ubicó en 36% en marzo. Esto implica que cerca de dos tercios de las variables que integran el ILC mostraron un desempeño negativo en el mes, una señal de debilidad relativamente extendida entre los distintos componentes de la actividad.
En paralelo, las expectativas de crecimiento para 2026 continúan ajustándose a la baja. Según la última encuesta del Banco Central del Uruguay, la proyección de expansión del Producto Interno Bruto pasó de 1,9% en enero a 1,3%, alejándose también de la previsión oficial incluida en el presupuesto nacional, que apuntaba a un crecimiento de 2,2%. El contexto internacional, atravesado por tensiones geopolíticas —particularmente en Medio Oriente—, aparece como uno de los factores que explican este cambio de escenario.
El ILC funciona como un indicador adelantado del nivel de actividad: no proyecta magnitudes concretas del Producto Interno Bruto, pero sí anticipa la dirección del ciclo económico a partir del comportamiento de un conjunto amplio de variables.
Sector externo: exportaciones con señales mixtas
En marzo, las solicitudes de exportación alcanzaron los US$ 1.127 millones, con un crecimiento interanual de 7%, de acuerdo con datos de Uruguay XXI. El desempeño estuvo impulsado principalmente por carne bovina, celulosa y lácteos.
La carne se mantuvo como principal rubro exportador (21% del total), con ventas por US$ 232 millones. Aunque el volumen embarcado cayó 4% frente a marzo de 2025, la mejora de los precios internacionales —21% superiores en la comparación interanual— sostuvo el valor exportado. La celulosa, por su parte, representó el 18% de las ventas externas, pero registró una caída de 29% en términos interanuales. Los lácteos mostraron un mejor desempeño, con un aumento de 21%.
En el acumulado del año, la Unión Europea, Brasil y China concentran cada uno el 16% de las exportaciones uruguayas, con comportamientos dispares. Mientras el bloque europeo crece con fuerza, Brasil muestra una leve contracción y China combina mayor demanda de subproductos cárnicos con menor compra de celulosa. Estados Unidos se ubica en cuarto lugar, con el 12% del total.
A este panorama se suma un factor climático adverso: durante el primer trimestre, las lluvias estuvieron por debajo de lo normal en buena parte del país, con déficits más marcados en el suroeste y oeste, lo que podría incidir en la producción agropecuaria en los próximos meses.
Empleo y consumo: señales de estabilidad con matices
El mercado laboral mantiene niveles relativamente sólidos. La tasa de desempleo se ubicó en 7,4% en febrero, con 141.500 personas desocupadas, por debajo de los registros de un año atrás. Sin embargo, el empleo total (1,76 millones de personas) cayó por segundo mes consecutivo tras varios meses de crecimiento, según el Instituto Nacional de Estadística.
En consumo, los indicadores muestran cierta estabilidad. Las importaciones de bienes de consumo se mantuvieron sin cambios en febrero y las ventas de autos cero kilómetro retrocedieron en la comparación mensual, aunque siguen por encima del nivel de un año atrás. La recaudación de IVA, en tanto, creció en términos mensuales pero continúa por debajo de los niveles interanuales.
El crédito bancario ofrece una señal más clara de cautela empresarial: en febrero, los préstamos a empresas cayeron 1,7% frente al mes previo y también retrocedieron en la comparación interanual, con descensos en sectores clave como industria, servicios y agro. En contraste, el crédito a familias creció con fuerza, tanto en términos mensuales como interanuales.
Industria: leve repunte con rezagos
La actividad industrial mostró una mejora en febrero, tanto en el total como en el núcleo manufacturero —que excluye refinería y zonas francas—. La producción total se ubicó 3,3% por encima de un año atrás, aunque el núcleo apenas avanzó 0,1%.
El empleo industrial creció levemente en el mes, pero se mantiene por debajo de los niveles interanuales, al igual que las horas trabajadas, lo que sugiere una recuperación aún incipiente.
Energía y movilidad: menor actividad en indicadores clave
Los datos de energía reflejan una caída en la demanda. La facturación eléctrica descendió en febrero tanto en el segmento residencial como en el industrial, en comparación con el mes previo y también frente a un año atrás.
En movilidad, las ventas de combustibles mostraron un repunte mensual y se ubicaron por encima de los niveles de 2025. Sin embargo, otros indicadores van en sentido contrario: el movimiento de ómnibus en la terminal de Terminal Tres Cruces cayó en marzo, mientras que la actividad en el Puerto de Montevideo —medida por carga y descarga de contenedores— también registró descensos, tanto en la medición mensual como interanual.
En conjunto, los datos consolidan un escenario de crecimiento débil, con señales de enfriamiento extendidas en varios frentes de la economía y sin indicios claros, por ahora, de un cambio de tendencia en el corto plazo.
El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social volvió a encender una señal de cautela sobre la marcha de la economía. Su Índice Líder (ILC) cayó 0,1% en marzo, marcando el segundo descenso consecutivo y consolidando un proceso de enfriamiento que se arrastra desde mediados de 2025.
La trayectoria reciente del indicador muestra un escenario de bajo dinamismo: tras registros neutros en setiembre y octubre, una leve suba en noviembre y nuevos datos sin variación en diciembre y enero, el índice ingresó en terreno negativo en febrero y marzo. Aun así, desde CERES advierten que se requieren al menos tres caídas consecutivas para confirmar una fase contractiva del ciclo.
El deterioro también se refleja en el Índice de Difusión, que se ubicó en 36% en marzo. Esto implica que cerca de dos tercios de las variables que integran el ILC mostraron un desempeño negativo en el mes, una señal de debilidad relativamente extendida entre los distintos componentes de la actividad.
En paralelo, las expectativas de crecimiento para 2026 continúan ajustándose a la baja. Según la última encuesta del Banco Central del Uruguay, la proyección de expansión del Producto Interno Bruto pasó de 1,9% a 1,3%, alejándose también de la previsión oficial incluida en el presupuesto nacional, que apuntaba a un crecimiento de 2,2%. El contexto internacional aparece como uno de los factores que explican este cambio de escenario.
El ILC funciona como un indicador adelantado del nivel de actividad: no proyecta magnitudes concretas del Producto Interno Bruto, pero sí anticipa la dirección del ciclo económico a partir del comportamiento de un conjunto amplio de variables.
Sector externo: exportaciones con señales mixtas
En marzo, las solicitudes de exportación alcanzaron los US$ 1.127 millones, con un crecimiento interanual de 7%, de acuerdo con datos de Uruguay XXI. El desempeño estuvo impulsado principalmente por carne bovina, celulosa y lácteos.
La carne se mantuvo como principal rubro exportador (21% del total), con ventas por US$ 232 millones. Aunque el volumen embarcado cayó 4% frente a marzo de 2025, la mejora de los precios internacionales sostuvo el valor exportado. La celulosa, por su parte, representó el 18% de las ventas externas, pero registró una caída de 29% en términos interanuales. Los lácteos mostraron un mejor desempeño, con un aumento de 21%.
En el acumulado del año, la Unión Europea, Brasil y China concentran cada uno el 16% de las exportaciones uruguayas, con comportamientos dispares. Mientras el bloque europeo crece con fuerza, Brasil muestra una leve contracción y China combina mayor demanda de subproductos cárnicos con menor compra de celulosa. Estados Unidos se ubica en cuarto lugar, con el 12% del total.
A este panorama se suma un factor climático adverso: durante el primer trimestre, las lluvias estuvieron por debajo de lo normal en buena parte del país, lo que podría incidir en la producción agropecuaria en los próximos meses.
Empleo y consumo: señales de estabilidad con matices
El mercado laboral mantiene niveles relativamente sólidos. La tasa de desempleo se ubicó en 7,4% en febrero, con 141.500 personas desocupadas, por debajo de los registros de un año atrás. Sin embargo, el empleo total cayó por segundo mes consecutivo tras varios meses de crecimiento, según el Instituto Nacional de Estadística.
En consumo, los indicadores muestran cierta estabilidad. Las importaciones de bienes de consumo se mantuvieron sin cambios en febrero y las ventas de autos cero kilómetro retrocedieron en la comparación mensual, aunque siguen por encima del nivel de un año atrás. La recaudación de IVA, en tanto, creció en términos mensuales pero continúa por debajo de los niveles interanuales.
El crédito bancario ofrece una señal más clara de cautela empresarial: en febrero, los préstamos a empresas cayeron 1,7% frente al mes previo y también retrocedieron en la comparación interanual. En contraste, el crédito a familias creció con fuerza.
Industria: leve repunte con rezagos
La actividad industrial mostró una mejora en febrero, tanto en el total como en el núcleo manufacturero. La producción total se ubicó 3,3% por encima de un año atrás, aunque el núcleo apenas avanzó 0,1%.
El empleo industrial creció levemente en el mes, pero se mantiene por debajo de los niveles interanuales, lo que sugiere una recuperación aún incipiente.
Energía y movilidad: menor actividad en indicadores clave
Los datos de energía reflejan una caída en la demanda. La facturación eléctrica descendió en febrero tanto en el segmento residencial como en el industrial, en comparación con el mes previo y también frente a un año atrás.
En movilidad, las ventas de combustibles mostraron un repunte mensual. Sin embargo, otros indicadores van en sentido contrario: el movimiento de ómnibus en la terminal de Terminal Tres Cruces cayó en marzo, mientras que la actividad en el Puerto de Montevideo también registró descensos.
En conjunto, los datos consolidan un escenario de crecimiento débil, con señales de enfriamiento extendidas en varios frentes de la economía y sin indicios claros, por ahora, de un cambio de tendencia en el corto plazo.
Tu opinión enriquece este artículo: