En diálogo con InfoNegocios, el esc. Juan Ángel de la Fuente, director ejecutivo de OKARA y Agronegocios del Plata (Grupo ADP), explicó que el riego pasó a ser una de las principales alternativas del agro uruguayo frente a la repetición de períodos de sequía y presentó los detalles de un proyecto que busca cambiar la matriz productiva de la zona de Dolores. “Hace muchos años en Uruguay hay una tendencia a regar, principalmente porque los eventos climáticos por falta de agua se están repitiendo cada vez más seguido”, señaló de la Fuente.
El empresario, que vivió toda su vida en el campo, recordó que la frecuencia de las sequías cambió en las últimas décadas. “Antes había una sequía cada 15 años, después cada 10, después cada 5 y ahora prácticamente cada 2 años”, explicó.
Asimismo, detalló que la falta de agua llevó a muchos productores de la zona a instalar sistemas de riego. Sin embargo, ese crecimiento comenzó a encontrar un límite en la disponibilidad del recurso. “La cuenca del San Salvador, que es la cuenca más productiva en volumen del Uruguay, ya no da más agua”, indicó.
El acceso al recurso está regulado por Dinagua (Dirección Nacional de Aguas), ya que los permisos de riego dependen de la disponibilidad de cada cuenca. “No se puede simplemente poner un equipo de riego y empezar a sacar millones de litros de agua. En momentos de sequía, la prioridad siempre es el consumo humano y después la producción”, explicó.
Frente a este escenario, la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores (AAD) elaboró un proyecto para construir una represa multipredial que permitiría ampliar significativamente la superficie bajo riego. La iniciativa contempla inundar unas 750 hectáreas para generar un reservorio de agua con capacidad para abastecer hasta 10.000 hectáreas productivas. “Se llama multipredial porque, aunque la inundación afecta campos de distintos propietarios, el beneficio alcanza a muchos productores aguas abajo”, explicó el ejecutivo.
Actualmente, la cuenca del San Salvador cuenta con unas 1.800 hectáreas bajo riego. Con la nueva infraestructura, esa superficie podría crecer hasta unas 11.000 o 12.000 hectáreas.
El proyecto ya fue presentado ante el Poder Ejecutivo y derivó en la creación de una comisión interministerial de riego encargada de analizar la propuesta. De la Fuente considera que la construcción de la infraestructura debería contar con participación del Estado. “Es como hacer una ruta: no se les puede pedir a los camioneros que construyan la ruta. La infraestructura tiene que estar y después los privados utilizan esa herramienta”, comparó.
La inversión estimada para la obra ronda los US$ 21 millones, incluyendo la adquisición de tierras necesarias para la construcción de la represa. Explicó que el beneficio económico no se limita al aumento de la producción agrícola. “Si logramos pasar de 1.800 a unas 12.000 hectáreas bajo riego, eso puede significar entre US$ 10 millones y US$ 15 millones de ingresos netos adicionales por año para la zona y el país”, afirmó.
Además, destacó que el principal valor del riego está en la previsibilidad que genera para los productores. “El riego da estabilidad. Uno sabe que todos los años va a sembrar y va a tener una producción más parecida. Reduce uno de los riesgos más importantes para la producción, que es la falta de agua".
De la Fuente comparó la situación uruguaya con la de Estados Unidos, donde el uso extendido del riego permite mayor previsibilidad productiva. “Allí tienen riego, seguros y subsidios. Uruguay históricamente no tuvo una política de subsidios; los seguros todavía tienen limitaciones, pero sí podemos avanzar en infraestructura de riego”, señaló.
Además del impacto directo sobre los cultivos, el proyecto tendría efectos sobre otros sectores vinculados al agro. “Son proyectos que mueven la aguja a nivel nacional porque generan actividad para camiones, talleres, profesionales, bancos y toda la cadena vinculada”, sostuvo.
La AAD también trabaja junto a Ceres en la medición del impacto económico que tendría la expansión del riego. “No somos los dueños del proyecto; lo que hacemos es ponerlo en agenda y buscar que avance. Entendemos que puede cambiar la fisonomía productiva de Dolores y de toda la cuenca”, concluyó de la Fuente.
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