A diez años de su desembarco en Uruguay, el estudio interdisciplinario Bulla, especializado en diseño del paisaje, planificación urbana y desarrollo territorial, prepara un nuevo paso en su expansión regional: la apertura de una oficina propia en Montevideo.
La firma, fundada hace 15 años por el paisajista argentino Ignacio “Nacho” Fleurquin, viene participando en proyectos de distintas escalas en Uruguay, desde hospitales y espacios públicos hasta desarrollos inmobiliarios, centros comerciales y planes urbanos.
“Es un plan a corto o mediano plazo. Yo diría que nos instalaremos en Montevideo”, adelantó Fleurquin a InfoNegocios Uruguay sobre la posibilidad de tener una sede permanente en el país. El objetivo, explicó, es conformar un equipo local que permita acompañar el crecimiento de la actividad que la compañía ya desarrolla en territorio uruguayo.
Según el director de Bulla, el vínculo con Uruguay comenzó hace aproximadamente una década y se fortaleció a partir de proyectos privados, académicos y profesionales. “Hace ya 10 años que venimos trabajando en diversos proyectos, tanto en Montevideo como en toda la costa y hasta Rocha”, señaló.
Actualmente, la empresa participa en varias iniciativas de relevancia. Entre ellas, una actualización de los espacios exteriores de la Fundación Pablo Atchugarry, en José Ignacio, con el objetivo de incorporar arte y espacio público. También trabaja junto al equipo del fallecido arquitecto Rafael Viñoly en el proyecto residencial Médano en El Pinar, donde desarrolla propuestas vinculadas a la incorporación de flora nativa y estrategias de gestión del agua.
A eso se suma su participación en la ampliación del centro comercial de Solanas, en Maldonado.
El estudio también estuvo detrás del diseño paisajístico de las nuevas oficinas corporativas de Conaprole en Montevideo. Allí, uno de los objetivos fue generar espacios abiertos que funcionaran como punto de encuentro para la comunidad.
“La plaza está pensada para invitar a la comunidad y a la sociedad a visitar las fábricas y las oficinas de Conaprole”, explicó Fleurquin.
Bulla nació en Buenos Aires con una propuesta que buscaba ampliar el rol tradicional del paisajismo y vincularlo con desafíos contemporáneos como el cambio climático, la urbanización, la conservación de ecosistemas y la producción sostenible.
“La idea era comenzar a cambiar la mirada que se tiene sobre el paisaje, hacer un poco de ruido y generar una nueva visión que tenga que ver con los temas actuales”, resumió su fundador.
Hoy la empresa desarrolla proyectos que van desde reservas naturales y planes territoriales hasta plazas, parques, desarrollos inmobiliarios, oficinas corporativas y diseño de objetos urbanos.
En Uruguay, uno de los desafíos más complejos que enfrentó fue un masterplan en Canelones asociado a una zona de humedales y cursos de agua con problemas de contaminación. El proyecto combinaba aspectos urbanísticos, ambientales e hídricos en una intervención de gran escala.
La impronta ambiental atraviesa buena parte de los trabajos de Bulla. Aunque el uso de especies nativas es una de sus señas de identidad, Fleurquin aclara que cada proyecto tiene una estrategia propia. “Usamos lo nativo como una herramienta, como una estética y como una misión ambiental, pero no todos los proyectos son puramente nativos”, afirmó.
Tu opinión enriquece este artículo: