Una aplicación nacida en la costa uruguaya se abre camino como sinónimo de turismo e IA en el país. El desarrollo ancla la tecnología en la identidad local y, a partir de allí, construye un negocio. Se trata de Turisteando, una app que convierte a figuras históricas en guías turísticos conversacionales y que atraviesa hoy una etapa de consolidación con un modelo que ofrece contenido curado, interacción en tiempo real y una lógica comercial apoyada en el tejido empresarial.
Detrás del proyecto está José Pérez Labandeira, quien no llegó a la tecnología desde el software, sino desde la gestión cultural con una inquietud: cómo activar economías locales a partir de la cultura.
Luego de mudarse a Piriápolis, justo antes de la pandemia del Covid-19, al emprendedor se le ocurrió una idea que no existía hasta el momento. “Me enamoré de la impronta de Francisco Piria y sentí que había que generar un proyecto que levante el turismo acá”, señaló.
La primera versión de Turisteando —todavía sin inteligencia artificial— apuntaba a ordenar la oferta de actividades y acercarla al usuario en función de su ubicación. “Ahí es cuando nace el primer bosquejo de la aplicación, pensando en encontrar eventos y actividades cercanas al usuario”.
La incorporación de IA no fue un punto de partida, sino una capa que llegó después. “Cuando sale ChatGPT en su primera instancia, me fui metiendo en ese mundo y ahí, junto al equipo, desarrollamos esta aplicación”, explicó. Ese proceso derivó en una propuesta que, según su creador, no tiene antecedentes directos: una interfaz conversacional donde personajes históricos interactúan con el usuario y orientan su experiencia turística.
Así, figuras como José Gervasio Artigas o el propio Francisco Piria no solo relatan episodios del pasado, sino que sugieren qué hacer, dónde ir y cómo recorrer el destino. “Podés interactuar como si fuera ChatGPT, pero está personalizado al personaje y te responde como si le estuvieras preguntando directamente a él”, describió Labandeira.
La diferenciación, sin embargo, no descansa únicamente en la experiencia de usuario. En un terreno donde los modelos generativos suelen ser cuestionados por su imprecisión, Turisteando decidió intervenir en el origen del dato. “Lo que nosotros hicimos es cargar la información con historiadores. Entonces la información que te van a brindar es correcta y no recoge datos de Google que pueden ser equivocados”, afirmó. Entre quienes participaron del proceso se encuentran los historiadores Leonardo Borges, Gastón Goicochea, Pablo Reborido y Norma Ricardi.
Ese cruce entre IA y asesoramiento académico no solo define el producto sino que también incide en su posicionamiento. Turisteando no se presenta como un asistente genérico, sino como una herramienta situada, con voz propia y límites claros en su campo de conocimiento.
Donde el proyecto empieza a mostrar tracción es en su dimensión comercial. Oficialmente la app fue lanzada hace menos de un año y lleva cerca de 7.000 descargas acumuladas y 130 empresas integradas —todas en Piriápolis— sus creadores planifican un crecimiento mayor para los próximos meses.
El usuario no paga; quienes financian la plataforma son las empresas que buscan visibilidad dentro del recorrido sugerido. “Tenemos planes gratuitos y pagos. Cuando el usuario le pregunta a un personaje qué hacer, ese personaje recomienda hoteles, restaurantes o actividades que están dentro de la aplicación”, explicó Labandeira. La lógica es simple: transformar la conversación en un canal de promoción segmentada, donde la sugerencia no aparece como publicidad explícita, sino como parte de la narrativa del guía.
A diferencia de otros desarrollos que crecen de forma atomizada, Turisteando intenta escalar a través de estructuras colectivas. “Nuestra idea es generar un ecosistema y no ir empresa por empresa, sino trabajar con instituciones”, señaló. En Piriápolis, ese esquema ya se apoya en acuerdos con organizaciones que nuclean a distintos sectores —desde gastronomía hasta inmobiliarias—, lo que permite ampliar la base sin multiplicar la gestión individual.
En paralelo, el proyecto comenzó a tejer vínculos con el sector público. Tras su lanzamiento en el Argentino Hotel —con la presencia de autoridades nacionales—, Labandeira y su equipo mantienen conversaciones con el Ministerio de Turismo y gobiernos departamentales. El objetivo es ambicioso: integrar la aplicación a la infraestructura de información turística del país. “Nuestra idea es que las intendencias puedan cargar toda la información y que el turista llegue con el itinerario armado”, sostuvo.
El desarrollo, hasta ahora, se sostuvo con recursos propios y si bien la app genera ingresos a través de suscripciones empresariales, todavía convive con las actividades paralelas de sus fundadores, entre ellas la producción audiovisual.
Con conversaciones abiertas en departamentos como Colonia, Canelones, Montevideo, Lavalleja y Florida, la siguiente fase apunta a salir de su territorio de origen sin perder escala humana. “Sueño con que sea un motor para el turismo y que ayude a visualizar a empresas que hoy no se conocen”, resumió Labandeira.
En esa aspiración se condensa la apuesta a que la tecnología no funcione como un atajo genérico, sino como una herramienta capaz de amplificar lo que ya existe.
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