La temporada de verano comenzó con señales positivas en Punta del Este. Según el balance que realiza la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur), la primera quincena de enero mostró una ocupación elevada, una fuerte presencia de turistas regionales y un nivel de consumo algo superior al del año pasado, aunque con matices en términos de rentabilidad.
“El año arrancó muy bien, la temporada comenzó con fuerza y los operadores turísticos reportan niveles de ocupación similares o incluso superiores a los del verano anterior”, señaló Fernando Tapia, presidente de Camtur, en diálogo con InfoNegocios.
Si bien aún no hay datos oficiales consolidados, el diagnóstico surge del seguimiento permanente que la cámara realiza junto a los actores del sector. En ese sentido, destacó que en el segmento hotelero los registros son claros, mientras que en el alojamiento temporario se trata de “un universo amplio y en parte informal” y, por lo tanto, la información no es precisa, aunque la percepción general también es de alta ocupación. “Por lo que nos transmiten los operadores, la ocupación fue muy elevada y, en algunos casos, levemente mejor que la del año pasado”, indicó Tapia.
En cuanto al gasto turístico, Tapia explicó que “da la impresión de que el nivel de consumo fue algo superior al del año anterior, especialmente en salidas gastronómicas y actividades recreativas”. A esto se sumó una intensa agenda de fiestas y eventos entre fines de diciembre y comienzos de enero, que actuó como un motor adicional del consumo.
No obstante, como ocurre cada verano, algunas situaciones puntuales vinculadas a precios elevados generaron repercusión en redes sociales. Desde la cámara relativizan estos episodios. “Son casos aislados que se repiten todos los años y no reflejan el comportamiento general del sector”, sostuvo el presidente de Camtur.
De acuerdo con proyecciones elaboradas junto a la consultora CERES, Uruguay se encamina a una temporada con una llegada de turistas “muy significativa”, cercana a los mejores registros históricos, como los de 2017, “aunque sin alcanzarlos", señaló Tapia. Las estadías promedio, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Turismo correspondientes a 2025, se ubicaron en niveles similares a los de aquel período.
Sin embargo, el ingreso de divisas muestra otra dinámica. “Se estima que el gasto turístico estará entre un 25% y un 27% por debajo de 2017 en términos reales, acercándose más a los niveles de 2019”, explicó Tapia. Esto implica que, pese al alto volumen de visitantes, la rentabilidad del sector aún no logra recuperar los picos previos a la pandemia.
En 2025, Uruguay recibió 3,64 millones de turistas, una cifra que supera el promedio de un visitante por habitante. “Eso demuestra que la ecuación de valor del turismo en Uruguay es positiva. Si no lo fuera, no tendríamos esta demanda”, afirmó Tapia, aunque reconoció que el país sigue enfrentando costos internos elevados.
En cuanto al perfil del visitante, Argentina vuelve a ocupar un rol central. “La evolución del tipo de cambio real bilateral con Argentina mejoró la competitividad de Uruguay en los últimos 18 meses, y eso ya se reflejó el año pasado. Este verano se percibe nuevamente un crecimiento en la llegada de turistas argentinos”, señaló Tapia.
Brasil, por su parte, muestra señales de recuperación tras la caída registrada el verano anterior, cuando una devaluación impactó negativamente en la demanda. “Este año ese factor no está presente, por lo que es esperable que también haya un aumento en la llegada de turistas brasileños”, agregó.
De cara a la segunda quincena de enero y febrero, las expectativas son “cautamente optimistas". Camtur prevé cerrar la temporada con un nivel de llegada de turistas levemente superior al de 2025 y avanzar, gradualmente, en la recuperación del gasto.
“El turismo viene en un proceso de mejora sostenida desde la pandemia. Este año se estima que represente el 6,4% del PIB, cuando en los mejores momentos llegó al 8,4%”, recordó. El desafío, concluyó, sigue siendo estructural y pasa por mejorar la competitividad de un sector clave en un país con costos elevados y un tipo de cambio que continúa presionando a la actividad exportadora.
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