Ok, ya no intento venderte más cosas… (Google anuncia que abandona sistema de rastreo)

Nos ha pasado a todos: buscamos un producto cualquiera en una web y luego, al navegar por páginas totalmente distintas, de repente nos saltan anuncios de aquel producto que vimos y casi ya habíamos olvidado. Técnicamente esas son las cookies de terceros, que Google promete abandonar por completo.

Cualquiera que haya visto en Netflix el documental The Social Dilemma sentirá que este anuncio de Google tiene algo que ver con el filme, ya que el mecanismo utilizado por el gigante de internet para ofrecer publicidad personalizada y que ahora promete abandonar por completo, nos recuerda a una de las frases más contundentes de la película: “si no pagas por el producto, el producto eres tú”.

El punto es que Google, uno de los vendedores de anuncios más grandes del mundo y dueño de Chrome -el navegador más popular-, no solo señaló su intención de eliminar las controvertidas cookies de terceros, sino también que no las sustituirá por otra tecnología similar. Es decir, compartirá menos información con anunciantes, lo que equivale un impacto significativo en el mercado publicitario y de páginas web.

Las llamadas cookies almacenan temporalmente información acerca de lo que un usuario está haciendo en una página y son parte clave para el funcionamiento de internet, ya que pueden “recordar” cosas, como lo que tienes en un carro de una tienda electrónica o tu nombre y contraseña.

Pero una cookie de terceros puede ser utilizada para “seguir” a un usuario de una página web a otra, por lo que una página web puede “saber” qué producto buscó ese usuario y mostrártelo como anuncio en otra parte de internet.

Es decir, vale diferenciar las cookies originales o de primeros -enviadas al sistema por el dominio para agilizar y facilitar la navegación y futuras visitas- de las de terceros, que son las que Google retiraría de Chrome.

Veremos qué pasa, quizá la estrategia conlleve otro tipo de ventaja para Google que se desconoce o no se pudo identificar o no existe, porque Google sin duda seguirá vendiendo anuncios -su principal fuente de ingresos-, el punto es que, como puede verse en The Social Dilemma, todas las experiencias digitales comunes y corrientes, funcionarían como un cebo para mantenernos enganchados, porque hay “toda una generación de individuos que, cuando se sienten incómodos, solos o asustados, recurren a chupetes digitales para calmarse”.

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