La nueva edición de las Country Income Classifications, publicada por el Banco Mundial el 1° de julio y vigente hasta junio de 2027, muestra que durante el último año seis países lograron ascender de categoría, aunque por razones muy diferentes entre sí: desde fuertes procesos de crecimiento económico hasta revisiones estadísticas o cambios demográficos.
El informe clasifica a 218 economías en cuatro grupos —bajos ingresos, ingresos medios bajos, ingresos medios altos y altos ingresos— utilizando el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita, calculado mediante la metodología Atlas, que suaviza las fluctuaciones cambiarias para facilitar comparaciones internacionales. La clasificación se actualiza cada año con base en los datos del ejercicio anterior y constituye una referencia para el acceso a determinados programas de financiamiento y asistencia internacional.
En esta edición no hubo países que descendieran de categoría. En cambio, Vietnam, Filipinas, Sri Lanka, Jordania y Micronesia pasaron de ingresos medios altos a ingresos altos, mientras que Togo dejó atrás la categoría de bajos ingresos para incorporarse al grupo de ingresos medios bajos.
Según el Banco Mundial, detrás de esos ascensos existen historias muy distintas. Vietnam consolidó su avance gracias a un modelo exportador con un fuerte crecimiento de las ventas externas; Filipinas logró el cambio impulsada por una expansión económica distribuida entre varios sectores; Sri Lanka consiguió recuperarse tras la profunda crisis económica de 2022; Jordania avanzó luego de una revisión metodológica que reveló que su economía era casi un 10% mayor a la estimada previamente; mientras que Togo mejoró su posición tras una actualización de sus datos poblacionales, además del crecimiento registrado durante 2025.
Aunque Uruguay no protagoniza cambios en esta edición, su permanencia dentro del grupo de economías de altos ingresos confirma una posición que el país mantiene desde hace varios años y lo ubica entre las economías latinoamericanas con mayor nivel de ingreso per cápita según la metodología del Banco Mundial.
No obstante, el propio organismo aclara que la clasificación no constituye un ranking de desarrollo integral, sino una herramienta estadística basada exclusivamente en el ingreso promedio por habitante. Factores como la productividad, la desigualdad, la innovación, la sostenibilidad fiscal o la calidad institucional no forman parte del criterio utilizado para definir cada categoría.
El Banco Mundial también destaca que el mapa económico mundial cambió de forma significativa desde finales de la década de 1980. En ese período, la proporción de países considerados de bajos ingresos cayó del 30% al 11%, reflejando un proceso de crecimiento sostenido en buena parte de las economías en desarrollo, aunque con velocidades muy diferentes entre regiones y países.
Para gobiernos, organismos multilaterales e inversores, esta clasificación continúa siendo una de las principales referencias para seguir la evolución económica de los países y orientar decisiones sobre cooperación internacional, financiamiento y análisis comparativos de desempeño económico.
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