¿Qué está pasando en Uruguay con el polo? Mucho, sin duda, y en varios sentidos. En términos deportivos, más allá de una rica historia y semillero de grandes jugadores, Uruguay transita por uno de sus mejores momentos.
Por ejemplo, en el último Campeonato Mundial de Polo de 2022, por primera vez en la historia el país clasificó y participó de la fase final, quedándose con el tercer puesto. Ahora, más cerca en el tiempo, en julio el país participará por segunda vez en la historia de la Coronation Cup, uno de los encuentros más emblemáticos de este deporte, que se disputa desde 1911 y enfrenta a Inglaterra con un país invitado.
Pero no todo lo relacionado a este deporte tiene que ver con tacos, bochas y caballos. De hecho, una de las iniciativas que más se está expandiendo alrededor del polo en Uruguay es el real estate.
“Sabemos que ya son varios los desarrollos inmobiliarios vinculados al polo, proyectos residenciales de muy alto valor en Punta del Este y en José Ignacio. Son desarrollos que combinan deporte, real estate y experiencias premium”, dijo Guynot de Boismenu a InfoNegocios, agregando que “los más notorios son el que llevan adelante juntos Eduardo Costantini y Adolfo Cambiasso, sobre la Ruta 10 entre Manantiales y José Ignacio, y el de la familia Pieres, también sobre la Ruta 10, pero del otro lado de José Ignacio”.
Costantini y Cambiasso invirtieron más de 11 millones de dólares. Pieres junto a la desarrolladora CPO –la misma que está detrás del proyecto Distrito 52– lidera un plan de más de 30 millones de dólares.
Sí, el superclásico del polo argentino entre La Dolfina de Cambiaso y Ellerstina de Pieres tiene en Uruguay su propia versión, que en este caso tiene que ver con desarrollos que atraen a inversores internacionales, principalmente argentinos y europeos.
“El desarrollo de canchas de polo presenta distintas escalas de inversión, lo que amplía el perfil de inversores”, dijo Guynot de Boismenu, agregando que “si hablamos solo de inversión en infraestructura para canchas, lo mínimo es 50.000 dólares”.
El presidente de la Asociación Uruguaya de Polo (AUP) señala además que el polo genera también un impulso a un nuevo turismo de lujo más lifestyle ecuestre.
“El polo empieza a consolidarse como motor de un turismo asociado a experiencias, naturaleza y deporte. Por eso ser sede para recibir las finales del Campeonato Mundial de Polo es un sueño posible, y vamos a trabajar para eso”, remarcó Guynot de Boismenu.
La Federación Internacional de Polo está de acuerdo, Presidencia y la Secretaría Nacional del Deporte también. “Ahora solo tenemos que ajustar números, dialogar con las empresas y hacer esto de modo excelente”, sostuvo Guynbot de Boismenu, remarcando que en términos de infraestructura Uruguay tiene todo.
“Hoy en Uruguay tenemos 15 clubes de polo en todo el país, por lo tanto, tenemos también unas 15 canchas de primer nivel. Hay alrededor de unos 200 jugadores y unos 280 caballos” sostuvo el presidente de la APU, agregando que “con esta base podemos recibir las finales del Mundial de Polo sin ningún problema, ya que se trata de brindar infraestructura para ocho equipos, lo que implica el movimiento de un mínimo de 25 caballos por equipo, más las personas que trabajan a diario con estos animales, porque el polo es también una industria de alto impacto en el empleo directo e indirecto, porque cada jugador moviliza una red que incluye petiseros, veterinarios, herreros, transportistas y proveedores de insumos y servicios”.
En cuanto a las novedades que tiene el país en materia de comercialización de caballos, Guynot de Boismenu dijo a InfoNegocios que Uruguay está habilitado para exportar caballos deportivos a China, siendo esto un hecho inédito en la región que abre un mercado estratégico.
¿Cuánto puede salir un caballo de polo en Uruguay? Según el directivo de APU, entre 10.000 y 60.000 dólares, existiendo una fuerte demanda principalmente desde Europa y Estados Unidos.
En suma, entre la Coronation Cup y las finales del Mundial de Polo solo hay siete meses de distancia, parece mucho, pero el tiempo en este caso no vuela ni corre, va a todo galope porque se juega el último chukker.
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