Uruguay cuenta con casi 200 empresas que utilizan la tecnología como componente central de su actividad para desarrollar, prestar, distribuir, gestionar o facilitar productos y servicios financieros. Un total de 86 compañías respondieron la encuesta elaborada por Exante para la Cámara Uruguay Fintech, lo que equivale al 43% del universo identificado, con representación de todos los verticales del ecosistema.
Uno de los principales hallazgos es la alta penetración de la industria fintech en Uruguay: el país registra 96 fintech cada 100.000 empresas y 5,7 cada 100.000 habitantes, la mayor densidad entre los países de la región para los cuales se cuenta con referencias comparables: Brasil, México, Argentina y Chile.
Además, buena parte del ecosistema ya superó sus primeras etapas de desarrollo. Entre las empresas que participaron del relevamiento, 38% se encuentra escalando sus ventas y 33% se considera consolidada, mientras que un 21% corresponde a startups.
Crecimiento y expectativas positivas
Los datos muestran un sector en expansión: el 68% de las fintech aumentó su facturación en dólares durante los últimos 12 meses y un 13% más que la duplicó. En materia de empleo, si bien la mayoría mantuvo estable su plantilla, las empresas que aumentaron personal superaron ampliamente a las que lo redujeron: 37% frente a 9%.
“Las expectativas para los próximos 12 meses confirman esa vocación de crecimiento: la mayoría de las fintech espera aumentar sus ventas, más de la mitad prevé sumar personal y más del 80% planea incrementar su inversión. Casi 4 de cada 10 proyectan aumentar su facturación al menos un 50% y una de cada cinco espera duplicarla. Es un ritmo de expansión muy intenso en comparación con el de la economía uruguaya en general”, señalaron desde Exante.
Pagos, finanzas abiertas e IA
El Mapa Fintech Uruguay muestra un ecosistema ampliamente diversificado: el 80% de las empresas encuestadas opera en más de un vertical. “Pagos y remesas” e “Infraestructura y Finanzas Abiertas” concentran en conjunto a casi cuatro de cada diez fintech y aparecen además como actividades secundarias de muchas otras compañías, lo que evidencia su transversalidad.
También se observa una fuerte base tecnológica propia: siete de cada diez empresas utilizan tecnología desarrollada principalmente in-house y existe una amplia adopción de inteligencia artificial, tanto para procesos internos como para soluciones dirigidas a clientes.
La apuesta continuará: el 61% menciona IA y automatización entre sus áreas previstas de inversión, mientras que el 48% identifica la inteligencia artificial como una de las principales oportunidades para el desarrollo del ecosistema.
UY como plataforma para crecer hacia la región
Aunque el 55% de las fintech encuestadas opera únicamente en Uruguay, el 68% declara obtener ingresos en el extranjero, principalmente a través de servicios orientados a América Latina.
Esa vocación internacional aparece también al mirar hacia adelante: el 58% identifica la expansión internacional desde Uruguay como la principal oportunidad para el ecosistema, por encima de la inteligencia artificial (48%) y del desarrollo de soluciones para empresas (35%).
El vínculo con el sistema financiero tradicional también es significativo. Seis de cada diez fintech mantienen alianzas o acuerdos comerciales activos con bancos, mientras que el 77% valora favorablemente los cambios regulatorios que están impulsando las autoridades en áreas como finanzas abiertas, sandbox regulatorio y activos virtuales.
En suma, como dijera Capano en la entrevista con InfoNegocios en setiembre pasado, “para despegar definitivamente y no perder el tren regional, es necesario accionar sobre tres pilares. En primer lugar, la agilidad regulatoria: la normativa viene acompañando el crecimiento del sector, pero a un ritmo sensiblemente más lento que en mercados como Brasil o Colombia. Necesitamos ser proactivos, marcos regulatorios que fomenten la competencia y aceleren los tiempos de aprobación para nuevos modelos de negocio. En segundo lugar, el incentivo a la penetración digital: fomentar la digitalización de las transacciones en todos los estratos de la economía para reducir el uso del efectivo e integrar a los sectores no incluidos hoy dentro del sistema financiero. Y, en tercer lugar, pero no menos importante, se debe trabajar en la reducción de los costos de transacción y la interoperabilidad: esto es implementar rieles de pago eficientes e inmediatos que reduzcan los costos de transacción para comercios y usuarios finales”.
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