Así como en 1986 la revista británica The Economist creó un índice para medir la correlación del poder adquisitivo entre las monedas de distintos países, comparando para eso el precio de una hamburguesa a nivel mundial, la consultora Moebius Inteligencia Inmobiliaria presentó el Índice Yerba (IY). Dicho de otro modo, para entender la economía uruguaya no siempre alcanza con mirar las pizarras del dólar o los índices oficiales de inflación, sino que hay que observar la verdadera temperatura del bolsillo, que en este caso se toma en el mostrador del almacén.
“Bajo esta premisa desarrollamos un indicador que traduce el precio de los alquileres a kilos de yerba mate, revelando una realidad contundente: el costo de la vivienda se ha despegado por completo del resto de los precios de consumo cotidiano”, dijo Gonzalo Martínez a InfoNegocios.
Según el CEO de la consultora y responsable del informe, la conclusión central tras analizar el período 2013-2026 es que alquilar en Montevideo representa actualmente un sacrificio económico significativamente mayor que en el pasado. No se trata solo de que los precios en pesos o dólares hayan subido, se trata de que el “poder de compra” del uruguayo frente al alquiler se ha erosionado de manera drástica.
La brecha del esfuerzo matero
“Al utilizar el sistema INMOVIN para convertir contratos de arrendamiento en kilos de yerba, se eliminan las distorsiones financieras y queda al desnudo el esfuerzo real”, sostiene Martínez, agregando que en 2013 un monoambiente –en el segmento de vivienda promovida– costaba 72,2 kg de yerba. “Para 2026 esa cifra se dispara a 127,7 kg, un aumento de esfuerzo del 77%”.
Esta tendencia se agrava en tipologías mayores: un apartamento de un dormitorio pasó de representar 95,3 kg a 173,2 kg (82% más), mientras que en el segmento premium de dos dormitorios, el salto fue del 92%, llegando a los 353,9 kg. En promedio, el mercado general de la capital exige hoy entre un 70% y un 90% más de yerba que hace 14 años para pagar el mismo techo.
Pero el problema no es solo cuánto aumentó el costo de vivir en Montevideo, sino dónde se han dado los mayores impactos.
El mapa del alquiler: Carrasco lidera, Palermo sorprende
El análisis territorial del IY muestra que la geografía de la ciudad es, en realidad, una geografía del esfuerzo. Carrasco se mantiene como el punto más exigente del mapa, donde un apartamento de dos dormitorios puede costar la impactante cifra de 541,3 kg de yerba mensuales, mientras que en la zona de vivienda promovida Buceo destaca con 172,8 kg para un monoambiente, reflejando su consolidación como zona de alta demanda.
“Sin embargo, el dato más revelador del informe es el fenómeno Palermo, porque este barrio ha experimentado un crecimiento explosivo en su IY, con aumentos que superan el 121% en algunas tipologías. De hecho, hoy un inquilino en Palermo debe generar el doble de unidades de yerba que hace una década, reflejando una presión urbana que ha transformado al barrio más de lo que sus habitantes perciben en sus salarios”, dice el CEO de la consultora y responsable del informe.
En el otro extremo, Pocitos —el barrio con mayor stock de alquileres— muestra la mayor estabilidad relativa. Aunque sus valores nominales son altos, su crecimiento en kilos de yerba ha sido de los más moderados de la ciudad (entre 34% y 38%), lo que sugiere un mercado ya maduro que no ha sufrido los saltos bruscos de las zonas en plena renovación como Cordón o los barrios centrales.
Una paradoja económica
El informe subraya una contradicción: mientras Uruguay ha logrado llevar la inflación a niveles históricamente bajos y el precio de la yerba se mantiene estable, los alquileres no han dejado de subir. Esta desconexión significa que la vivienda se está volviendo un artículo de lujo en comparación con el resto de la canasta básica.
La dinámica es clara: la oferta de unidades nuevas, especialmente bajo la ley de vivienda promovida, ha sido abundante, pero la demanda y los costos de mercado han sido más veloces. El resultado es una presión creciente sobre los hogares, donde el rubro “alquiler” devora cada vez una porción mayor de los ingresos reales.
En suma, el Índice Yerba de Moebius deja un mensaje final para inquilinos e inversores: el costo real de alquilar en Montevideo es hoy más alto de lo que parece en los papeles. La estabilidad macroeconómica del país es una realidad, pero en la escala cotidiana de los kilos y los paquetes, el esfuerzo para asegurar un techo es cada vez más pesado.
“En la capital –sostiene Martínez–, el barrio donde elegís vivir no solo define tu dirección, sino cuántos cientos de kilos de yerba debes poner sobre la mesa cada mes antes de poder pensar en cualquier otro gasto”.
Cabe señalar que el Índice Yerba fue concebido como una herramienta de seguimiento del mercado y su actualización trimestral permitirá no solo medir cuánto cuesta alquilar, sino entender cómo cambia ese esfuerzo en el tiempo y en qué zonas de la ciudad se concentra la presión.
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