En un contexto de transformación del mapa de inversiones a nivel mundial, el McKinsey Global Institute, división de la consultora McKinsey & Company, publicó “Catalyzing competitiveness: Where investment happens and why”, donde analiza las oportunidades y los desafíos que surgen para la competitividad en cada región.
La investigación aborda la inversión productiva como un indicador adelantado de la competitividad, dado que las empresas asignan recursos a aquellos entornos donde esperan competir con éxito. Para comprender qué impulsa las decisiones de inversión, el trabajo analiza diez sectores de distintas regiones, que van desde los semiconductores y las baterías hasta el acero y los centros de datos para la inteligencia artificial (IA).
El informe destaca el potencial de América Latina para atraer más inversión productiva gracias a ventajas competitivas vinculadas a sus recursos. Como ejemplo, analiza la inversión en energía solar fotovoltaica con almacenamiento en baterías en Brasil, donde el costo de la energía firme es de US$ 66 por megavatio hora, una cifra cercana a los US$ 52 registrados en China.
Según McKinsey, la principal barrera para acelerar la inversión no es la disponibilidad de recursos, sino el costo del capital. Aun así, sostiene que América Latina cuenta con ventajas relevantes, como energía renovable de bajo costo, abundantes minerales críticos y mano de obra competitiva, factores que podrían traducirse en mayores niveles de inversión con políticas adecuadas.
A raíz de recientes cambios geopolíticos, explica que la inversión se ha estancado en Europa, donde se deberá cerrar un déficit anual de 800.000 millones de euros, mientras que Estados Unidos tendrá que buscar el fortalecimiento de la manufactura para reducir riesgos asociados a la dependencia de las importaciones.
En tanto, en China se ha acelerado de forma notable, “incorporando cada año tres veces más activos productivos que Europa y Estados Unidos juntos, aunque la rentabilidad del capital es aproximadamente un 40% inferior”.
De acuerdo con el reporte, los costos nivelados —que incluyen inversión, operación y financiamiento durante toda la vida útil de un proyecto— en Europa y Estados Unidos son, por lo general, entre un 50% y un 300% superiores a los de países que actualmente atraen el mayor capital, como China.
“Reequilibrar la inversión requerirá un impulso de la productividad y la innovación, la especialización en industrias menos sensibles a los costos y políticas que garanticen condiciones de competencia más equitativas”, según McKinsey.
En este sentido, argumenta que un análisis de escenarios hipotéticos sugiere que un aumento del 30% en la productividad, la convergencia de los costos de equipos, energía y materiales, y la adopción del ritmo acelerado de China en las economías avanzadas reducirían la brecha de costos entre un 30% y un 80%.
A modo de conclusión, identifica siete "palancas" que gobiernos y empresas pueden activar para crear condiciones más favorables para la inversión como, por ejemplo, reducir los costos de inversión y acelerar la construcción industrial mediante procesos más eficientes, simplificación de permisos y uso de métodos como construcción modular y diseños reutilizables.
Asimismo, alienta a aumentar la productividad laboral a través de IA, automatización, rediseño de procesos y capacitación.
La consultora subraya la necesidad de asegurar energía abundante, competitiva y limpia, diversificando fuentes y ubicando industrias intensivas donde los costos energéticos sean más bajos. También enfatiza la importancia de reducir el tiempo de llegada al mercado mediante menor complejidad regulatoria y procesos de desarrollo más rápidos.
Por otra parte, sugiere que las empresas innoven y diferencien sus productos para evitar competir únicamente por costos, generando ventajas asociadas a la calidad, la tecnología o el valor agregado. A esto se suma la especialización en industrias estratégicas y menos sensibles a los costos, como la IA, la biotecnología y los semiconductores, que son fundamentales para la competitividad futura y la seguridad económica.
Finalmente, propone utilizar políticas industriales como subsidios, incentivos, regulaciones o medidas comerciales para equilibrar las condiciones de competencia y fortalecer sectores críticos.
El informe completo “Catalyzing competitiveness: Where investment happens and why” está disponible en el sitio web de McKinsey & Company.
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