En esta oportunidad, la principal novedad es la incorporación de la mandioca, que supo ocupar un lugar habitual en los desayunos y las meriendas de los cafés tradicionales de Montevideo.
De hecho, hasta bien entrada la década de 1980 era difícil imaginar un café con leche servido sobre un mostrador sin una mandioca al lado. Panaderías de barrio de toda la ciudad las elaboraban diariamente para abastecer bares y confiterías, donde este bizcocho de masa blanda, apenas dulce y con un suave sabor a vainilla se convirtió en un clásico de la gastronomía cotidiana. Como ocurre con varios productos de la cocina uruguaya, su nombre terminó identificando una costumbre más que un ingrediente.
Junto con esta incorporación, la campaña también marca el regreso del napoleón y del borracho, dos productos que fueron protagonistas de la edición 2025 y que vuelven a integrar la propuesta luego de la respuesta positiva obtenida entre panaderías y consumidores.
Respecto al napoleón, es un producto que forma parte de la historia de la panadería uruguaya desde el siglo XIX. El escritor Milton Schinca relata en Boulevard Sarandí que el presidente Joaquín Suárez acostumbraba recorrer las calles de Montevideo comprando napoleones, que costaban un cobre, y los iba comiendo por el camino durante la Guerra Grande. El borracho, por su parte, tiene origen en España hacia fines del siglo XIX y llegó al Río de la Plata con la inmigración europea, convirtiéndose con el paso del tiempo en un clásico de las confiterías y panaderías uruguayas.
Por su parte, Fernando Jaime, nuevo presidente del Centro de Panaderos del Uruguay, señaló que “las costumbres cambian y aparecen nuevos productos, pero las panaderías también cumplen un rol en conservar recetas que forman parte de nuestra identidad”.
“La campaña –agregó Jaime– busca volver a poner esos clásicos sobre el mostrador para que quienes los recuerdan puedan reencontrarse con ellos y para que las nuevas generaciones los descubran por primera vez”.
La campaña forma parte del trabajo que impulsa el Centro de Panaderos del Uruguay para promover la panadería artesanal y de barrio mediante la preservación de recetas que forman parte del patrimonio gastronómico uruguayo.