Si querés “picar” algo en la playa no bajes con menos de US$ 20 (o su equivalente en pesos)

Los precios de productos y servicios en Punta del Este dan para todo. Algunos se suben al carro y otros mantienen cierta coherencia para una temporada que está “on fire”. Muchos disfrutan del glamour y otros quieren estar aunque tengan que “rascar” los bolsillos para poder seguir el tren de salidas aunque más no sea a la playa para “caretear”. En este reporte repasamos algunos precios de los paradores de la Mansa (y de puestos de playa), que son en gran aglomerador del consumo. Allí podés pagar un refresco entre 75 y 95 pesos (entre US$ 3,70 y US$ 4,70); una porción de papas fritas (se comen mucho con salas, cuatro quesos, Carusso) oscila entre 120 y 190 pesos (US$ 6 y US$ 9,40).

Un choclo en la playa cuesta 70 mangos (US$ 3,5) y una cerveza, dependiendo de la marca, entre 130 y 170 (US$ 6,40 y US$ 8,40). Un helado palito está a 60 pesos (casi US$ 3) seis veces más de lo que cuesta en una playa montevideana. Así que haciendo una cuenta Grosso modo, para pasarte un día de playa y picar algo tenés que llevar por lo menos US$ 20. También podés comer algo más elaborado como un plato de rabas por 210 pesos (unos US$ 10,30) y una copa helada te cuesta 230 pesos (US$ 11,30). Si lo que buscás es algún trago, una capiroska vale 150 pesos (alrededor de US$ 7,40).

La única zona mayorista de Montevideo ya no es solo para revendedores (nuevas marcas, más público y alquileres de hasta $400.000)

La zona mayorista de Montevideo, que abarca los barrios Reus, La Comercial y Villa Muñoz, creció en los últimos años, incorporó nuevas marcas y dejó de ser un punto de referencia exclusivo para comerciantes. Con una oferta cada vez más orientada al público minorista, alta ocupación y nuevos proyectos en marcha, los alquileres van desde $45.000 en calles laterales hasta $400.000 mensuales sobre Arenal Grande.

Entre aviones, chef estrella Michelin y un tenor en vivo: se presentó World Legend, la tarjeta de lujo de Mastercard

(Por Julieta Romanazzi) Atravesar los controles de seguridad y migraciones en aeropuertos no suele ser la rutina habitual cuando vamos a coberturas. Sin embargo, para dar a conocer su propuesta más exclusiva en el país, Mastercard decidió que la experiencia tenía que empezar antes del primer discurso (por eso eligió Aeroparque Internacional Jorge Newbery). Tras un paso por el VIP Club y un recorrido por la pista de la terminal en un vehículo privado, desembarcamos en un hangar transformado especialmente para la ocasión en un salón de escala internacional.