En Uruguay el destino habitual de los productos falsificados incautados ha sido históricamente la destrucción. Un proceso necesario desde el punto de vista legal, pero cuestionado por su impacto ambiental. En ese punto de tensión —entre cumplimiento normativo y sostenibilidad— surge Be Green Take Action, una iniciativa impulsada por la Fundación Cervieri Monsuárez que propone una alternativa concreta: transformar residuos en valor social.
El programa forma parte de una estrategia más amplia del estudio Cervieri Monsuárez, que desde hace años trabaja en la protección de marcas y la lucha contra la piratería. La innovación no está en la incautación —una práctica extendida—, sino en lo que ocurre después.
Economía circular aplicada a la propiedad intelectual
Bajo el paraguas de Be Green Take Action, los productos falsificados dejan de ser un problema exclusivamente legal para convertirse en insumo productivo. A través de distintas líneas de acción, como Score Green y Entre Manos, la iniciativa recicla materiales provenientes de mercadería incautada —principalmente textiles y plásticos— para darles una nueva vida.
El resultado son objetos concretos: cartucheras, mochilas, posavasos o incluso tableros de básquetbol, que luego son donados a escuelas públicas, centros educativos y organizaciones sociales.
En el caso de Score Green, por ejemplo, el plástico reciclado se transforma en estructuras deportivas que terminan instaladas en patios escolares, integrando sostenibilidad con la promoción del deporte.
Entre Manos, en tanto, pone el foco en los textiles, con la confección artesanal de útiles escolares a partir de prendas que salieron del circuito comercial por infringir marcas.
Impacto social: de residuo a herramienta educativa
La iniciativa no se limita a reducir residuos. Su diseño incorpora un componente social: los productos reciclados son donados a comunidades educativas, muchas veces en contextos vulnerables.
En 2025, por ejemplo, se concretó la entrega de cartucheras sustentables a alumnos de primer año en una escuela pública de Montevideo, en el marco del inicio de clases. Este tipo de acciones introduce en el aula conceptos como reciclaje, consumo responsable y economía circular.
Además, el proceso productivo involucra a artesanas uruguayas, por lo que se generan oportunidades de trabajo y fortaleciendo cadenas de valor locales.
Articulación público-privada y escalabilidad
Uno de los diferenciales de Be Green Take Action es su capacidad de articulación. La iniciativa ha logrado vincularse con organismos públicos —como la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial del Ministerio de Industria—, instituciones educativas, organizaciones sociales y actores del deporte.
Este entramado permite escalar el impacto y dar trazabilidad a un proceso que, de otra forma, terminaría en vertederos o incineración.
A su vez, la propuesta ha servido como plataforma para el desarrollo de nuevas campañas, como ReVida, orientada a recuperar materiales empresariales en desuso y reintegrarlos a circuitos productivos.
Un cambio de paradigma
La lógica detrás de Be Green Take Action plantea un giro conceptual relevante: los productos falsificados ya no son solo evidencia de un delito, sino también una oportunidad para generar impacto positivo.