La empresa uruguaya Terovet avanza en la construcción de una planta de manufactura en la zona de Punta de Rieles, con una inversión cercana a los US$ 4 millones. La instalación, que se encuentra en una etapa avanzada de obra y comenzando la incorporación de equipamiento, estará destinada a la producción de vacunas innovadoras, inicialmente enfocadas en sanidad animal.
El proyecto está impulsado por un equipo fundador con trayectoria en la industria biotecnológica aplicada a la salud animal integrado por Pablo Esposito, Julio Guarnaschelli y Rafael Costoya. Los tres socios formaron parte del equipo gerencial de Laboratorio Prondil, compañía nacional especializada en vacunas veterinarias que fue adquirida por la multinacional MSD en 2017. Tras continuar su desarrollo profesional dentro de esa estructura y luego en la propia MSD, en 2023 decidieron emprender de forma independiente con el objetivo de desarrollar capacidades locales de alto valor agregado.
El laboratorio operará bajo el modelo de Contract Manufacturing Organization (CMO), lo que le permitirá ofrecer servicios de producción a terceros con estándares internacionales. Una vez en funcionamiento, se proyecta como el único en Uruguay con capacidad de escalado industrial en este segmento, lo que consolidará una plataforma orientada al desarrollo y la fabricación de biotecnología.
La planta fue concebida con una lógica de crecimiento, tanto en infraestructura como en capacidades tecnológicas, lo que abre la puerta a una eventual expansión hacia otros segmentos como el desarrollo y la producción de soluciones en salud humana.
Entre sus primeras líneas de trabajo, Terovet contará con capacidad industrial para producir una eventual vacuna recombinante contra la garrapata bovina, uno de los principales desafíos sanitarios para la productividad ganadera en la región.
La compañía prevé que la planta esté plenamente operativa antes de fin de año, incluyendo las habilitaciones regulatorias y validaciones necesarias. Con este desarrollo, busca aportar nuevas soluciones al sector agropecuario y, al mismo tiempo, fortalecer el ecosistema biotecnológico local mediante la generación de capacidades industriales y conocimiento en Uruguay.