El fenómeno de los bebés reborn —muñecos hiperrealistas de silicona o vinilo que imitan a recién nacidos— empezó a ganar espacio también en Uruguay. Aunque en el mercado local predominan versiones comerciales vendidas en jugueterías, la demanda más sofisticada apunta a talleres artesanales argentinos que trabajan por encargo y venden piezas personalizadas a clientes uruguayos.
Los llamados reborn artísticos pueden costar desde algunos cientos hasta varios miles de dólares, dependiendo del nivel de detalle, los materiales y el trabajo manual involucrado. En ferias especializadas de Europa y España, escultoras consultadas por El País de Madrid señalaron que los modelos de silicona completa se comercializan en el Viejo Continente entre 1.500 y 3.500 euros, mientras que las versiones de vinilo parten desde unos 850 euros.
El diferencial frente a los muñecos tradicionales está en el proceso de fabricación. Los talleres especializados trabajan con múltiples capas de pintura sobre silicona o vinilo, implantan cabello pelo por pelo y recrean venas, rojeces y rasgos propios de un bebé real. Algunos modelos incluso incorporan sistemas de sonido, flexibilidad en la boca o peso similar al de un recién nacido.
En Uruguay, la oferta local está enfocada principalmente en reborn comerciales importados. Tiendas como RC Sueños y Cande Kids venden modelos de goma o vinilo que rondan entre los $ 1.200 y los $ 3.800, dependiendo del tamaño y accesorios incluidos. Algunos productos publicados describen muñecos de 38 a 41 centímetros, aptos para baño y pensados para el público infantil.
Sin embargo, quienes buscan piezas hiperrealistas suelen recurrir a talleres argentinos que operan principalmente vía Instagram, WhatsApp y pedidos personalizados. Allí aparecen artistas que producen muñecos de colección y realizan envíos internacionales, incluido Uruguay. En redes y comunidades especializadas, compradores destacan que estos reborn pueden tardar semanas o meses en completarse debido al nivel de detalle artesanal.
La expansión del fenómeno fue impulsada por TikTok, YouTube e Instagram, donde talleres y creadoras muestran el proceso de fabricación y personalización. En paralelo, comenzaron a surgir servicios asociados, desde ropa específica hasta mantenimiento y cuidado de los muñecos de silicona premium.
Uno de los actores históricos del segmento es Juguetech, empresa argentina fundada en 1962 y conocida por la línea Muñecas Cariñito. La firma incorporó en los últimos años una categoría específica de “reborn”, con modelos de aspecto recién nacido, sonidos y funciones realistas, orientados al mercado masivo de jugueterías y supermercados.
En paralelo, talleres más pequeños pero con gran cantidad de seguidores vienen creciendo, ese es el caso de El Sueño de Mía y Sol (@elsuenodemiaysol), que realiza bebés reborn artesanales con múltiples capas de pintura y técnicas hiperrealistas. Y aunque es argentino, vende mucho a Uruguay y trabaja por encargo y solo en Instagram tiene 174.000 seguidores.
El modelo de negocio suele incluir listas de espera y pagos por etapas. Talleres especializados explican que cada reborn puede demandar semanas de trabajo manual entre pintura, ensamblado y terminaciones hiperrealistas. En varios casos, además del muñeco, se venden accesorios, ropa personalizada y hasta servicios de restauración.
El negocio también tiene un componente emocional y terapéutico. Según especialistas y artistas del rubro, parte de la demanda proviene de coleccionistas, pero también de personas que utilizan los reborn en procesos terapéuticos vinculados al duelo gestacional, el Alzheimer o el autismo.