Es setiembre y canta Sandra (Mihanovich llega al Solís con Hagamos el amor)

En el mes de la diversidad, la cantante Sandra Mihanovich, dueña de un talento único y una voz inconfundible, gran referente de la música de Argentina e ícono de varias generaciones de personas LGBTIQ+, llega al Teatro Solís.

Su trabajo discográfico Hagamos el amor cumple 40 años y nos devuelve esa Sandra Mihanovich que apostaba por canciones de diversos géneros, baladas, temas pop, algo de rock… canciones que se volvieron clásicos y que acompañaron en momentos de cambio, de lucha, de búsqueda.

Años ricos para nuestra cultura, para nuestra historia. Mihanovich ratifica con este disco el camino emprendido y confirma su identidad, su personalidad ecléctica y auténtica.

Queremos homenajear este disco. Ese momento. Nuestra historia compartida. Recrear las canciones y compartirlas con sus protagonistas y todas y todos quienes vinieron después, dicen desde el Teatro Solís.

Auténtica, solidaria, valiente y comprometida, Mihanovich además de cantante y compositora, participó en innumerables conciertos, giras, representaciones teatrales, películas, musicales, programas de televisión, conductora de radio y televisión, series, unitarios, charlas TED, etc.

Este concierto ofrece la oportunidad de homenajear a las distintas generaciones de personas LGBTIQ+ que han seguido y siguen a esta artista como referente ineludible.

Hagamos el amor y su set de clásicos nos ofrece una artista cercana, íntima y nos invita a un nuevo viaje por nuestros recuerdos y nuestras emociones.

¿Puede Paraguay convertirse en un polo regional de inteligencia artificial y generar un cambio de paradigma tecnológico?

El acuerdo anunciado entre Paraguay y la República de China (Taiwán) para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA) abrió un debate sobre la capacidad real del país para sostener un proyecto tecnológico de gran escala. Mientras el Gobierno proyecta posicionar a Paraguay como un referente regional en IA, apoyado en su energía renovable, especialistas advierten que el desafío no se limita a la disponibilidad eléctrica, sino que también involucra infraestructura digital, planificación estatal y capacidad de ejecución para competir en una industria dominada por las principales potencias tecnológicas del mundo.