El mercado de oficinas corporativas en Montevideo muestra una combinación cada vez más clara de oferta limitada y demanda selectiva. En 2025, la tasa de vacancia se ubicó en 7,2%, uno de los niveles más bajos de la región y por debajo del 8,4% registrado el año anterior, según datos de la consultora internacional JLL.
La cifra confirma un proceso de ajuste que se viene consolidando en la plaza local. Hay menos metros disponibles, pero sobre todo menos opciones con estándares corporativos en ubicaciones demandadas.
El comportamiento no es homogéneo. Zonas como Punta Carretas y Pocitos Nuevo operan prácticamente a plena ocupación. También se mantienen con baja vacancia corredores como Centro Norte, con 2,0%, y Carrasco, con 4,6%. En cambio, el Centro y Ciudad Vieja siguen rezagados, con tasas que alcanzan el 16,3% y dificultades para recuperar el interés de las empresas.
El mercado no solo se ajusta en volumen. También cambia quién demanda y cómo lo hace. Hoy el mayor dinamismo proviene del sector servicios, mientras que multinacionales y compañías tecnológicas revisaron sus planes de expansión en línea con sus operaciones globales.
En este contexto, las empresas priorizan oficinas listas para ocupar o con adecuaciones mínimas. La búsqueda apunta a reducir inversiones iniciales y acelerar los tiempos de instalación.
“La oficina dejó de ser un espacio estático y pasó a ser una herramienta estratégica para las empresas, tanto en productividad como en eficiencia operativa”, señaló Malena Bird, del área de Brokerage de JLL Uruguay.
Los formatos también evolucionan. Los espacios flexibles, cowork y centros de negocios ganan terreno en Montevideo impulsados por la necesidad de contratos más adaptables y menores costos de entrada.
La posibilidad de ajustar rápidamente el tamaño o la ubicación se vuelve clave en un escenario donde la eficiencia pesa tanto como la incertidumbre.
A esto se suma el impacto creciente de los costos operativos. Energía y mantenimiento tienen cada vez más incidencia en la decisión, lo que refuerza la preferencia por edificios con certificaciones ambientales, especialmente LEED, en línea con estrategias corporativas de sostenibilidad.
Montevideo sigue siendo una plaza acotada en comparación con otros mercados de la región. Esa limitación de oferta, combinada con la concentración de la demanda en determinadas zonas, explica la presión sobre los espacios de mayor calidad y la tendencia sostenida a la baja en la vacancia.