Con una sala colmada, Ingenio celebró sus 25 años de historia en el edificio Los Ombúes del Parque de Innovación del LATU, bajo el lema "Innovar es hacer". El evento fue mucho más que una conmemoración: fue también el escenario desde el que Ingenio presentó su nueva estrategia de cara al futuro, con un modelo renovado centrado en la inteligencia artificial y en tres verticales de especialización sectorial.
Desde su fundación en 2001, cuando en Uruguay no existía un ecosistema emprendedor y la terminología para describir lo que se estaba construyendo aún estaba empezando a conocerse en el país, Ingenio ha acompañado a más de 250 proyectos y contribuyó a la creación de casi 120 empresas que hoy siguen activas.
Las compañías surgidas de su proceso de incubación generan más de 2.100 empleos directos, operan en más de 100 países y alcanzan una facturación estimada superior a los 145 millones de dólares anuales.
“Ingenio fue una apuesta estratégica y audaz. No nació cuando el camino estaba claro ni cuando estaba todo a favor, sino antes, cuando precisamente había que construirlo”, señaló Lucila Arboleya, presidenta del LATU, agregando que “hoy no solo celebramos la permanencia de una institución, sino a Ingenio como un punto fundacional en el ecosistema de innovación que hoy conocemos. Una apuesta que proyecta al Uruguay como un país que genera empresas, que desarrolla tecnología y que compite en el mundo”.
La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, también estuvo presente y destacó el valor estratégico de la iniciativa. “Me parece que Ingenio es uno de los ejemplos estratégicos que existen en Uruguay. Cuando acá nadie hablaba de startups, esto fue una incubadora absolutamente estratégica, pública, que realmente generó toda esta realidad y este ecosistema”.
El nuevo modelo: IA + 3 verticales + 1 libre
Uno de los momentos centrales fue el anuncio del rumbo estratégico de Ingenio para los próximos años. La presidenta del LATU presentó un modelo renovado que busca pasar de una incubadora generalista a una con foco definido, que conecte con las capacidades y ventajas comparativas del país.
El nuevo esquema se resume como IA + 3 + I: inteligencia artificial como eje transversal a todo el proceso de incubación, tres verticales de especialización y una vertical libre que preserve la flexibilidad para proyectos que escapen a esas categorías.
Las tres verticales priorizadas son Industria y producción: robótica, sensores, mantenimiento predictivo. Bioeconomía: inocuidad, trazabilidad, agricultura de precisión. Y Fintech: donde Uruguay ya cuenta con empresas que compiten globalmente y con una red de referentes que pueden funcionar como mentores e inversores.
Este modelo se apoya además en la reciente integración de Ingenio a Latitud, la fundación de Investigación, Desarrollo e innovación del LATU, que vincula a los emprendimientos con la demanda concreta de la industria nacional.
“Ingenio ayudó a construir algo que no existía. El desafío hoy es distinto, pero tiene algo de similitud. Se trata de identificar dónde podemos diferenciarnos y ayudar a construirlo antes de que sea evidente para todos”, finalizó Arboleya.