Qué es el metaverso (y qué podría llegar a ser)

En una reciente masterclass organizada por BBVA Open Innovation se habló acerca del metaverso, en la que se apuntó que para 2024 millones de personas ya utilizarán los mundos inmersivos en 3D de manera habitual y que dentro de 10 años veremos el momento actual como la época clave en la que empezó todo.

El metaverso es un entorno virtual inmersivo que supone la siguiente evolución de internet. Por lo tanto, su objetivo no es que lo usen solo los amantes de la tecnología, sino también todas las personas que ahora utilizan la computadora y los dispositivos móviles para conocer nuevos amigos, ordenar una transferencia bancaria o pedir comida a domicilio: es decir, todo el mundo.

Edgar Martín-Blas, CEO de Virtual Voyagers y ponente en la masterclass de BBVA Open Innovation celebrado recientemente, explicaba los tres tipos de metaversos que se están desarrollando en la actualidad.

El primer tipo es un mundo de virtualidad limitada. Se trata del primer paso, la transición entre el internet actual y lo que vendrá. En ellos, los usuarios manejan personajes o avatares que interactúan entre sí, compran y venden NFTs y exploran libremente un mundo digital abierto.

 Algunos ejemplos son los actuales Decentraland o Cryptovoxels. Expertos como Martín-Blas consideran que este tipo de mundos aún no son realmente metaversos, ya que tienen grandes limitaciones: se desarrollan en los navegadores o apps que vemos desde las pantallas planas de nuestros dispositivos móviles, tablets o PC, la interacción se produce a través de clics y los usuarios están fuera, es decir, no tienen presencia en esos mundos.

Entre la inmersión virtual total y la mixta

Para que los usuarios sientan que están presentes en el mundo virtual habrá que esperar al segundo tipo, el metaverso 100% inmersivo, la experiencia total. El ejemplo más claro es la película “Ready Player One”, donde todo el mundo utiliza unas gafas de realidad virtual para vivir una segunda vida paralela y actuar por sí mismos en un entorno digital en el que, como en el real, salen con sus amigos, interactúan con sus marcas favoritas, fabrican objetos y también juegan y obtienen recompensas.

En “Ready Player One”, las personas pueden sentir físicamente todo lo que les ocurre a sus avatares gracias a unos trajes especiales. Esta tecnología ya está siendo desarrollada, como explicó José Fuertes, fundador y CEO de OWO, en la masterclass de BBVA Open Innovation.

 Esta empresa ha patentado un sistema háptico, o táctil, que tiene como objetivo llevar el sentido del tacto al entorno virtual. “Tenemos la misión de convertirlo en real añadiendo sensaciones físicas”, afirmó Fuertes. Así, los usuarios del metaverso podrán sentir la lluvia, un abrazo, el golpe en el pie al pelotear un balón de fútbol o tomar un objeto y levantarlo.

La inmersión total que implica este tipo de metaverso también podría ser su principal desventaja: el usuario lo tomará como una experiencia con un principio y un fin, de la que en algún momento deseará salir para reanudar su vida en el mundo real.

Por este motivo, el tipo de metaverso con mayor potencial podría ser el que integra la realidad virtual y el mundo físico: es la llamada realidad mixta, que permitirá interactuar con objetos reales dentro de un mundo virtual o, al revés, reproducir elementos virtuales en la realidad.

Empresas como Microsoft o Apple apuestan por la realidad mixta y están desarrollando diferentes modelos de gafas. Martín-Blas cree que este será el tipo de metaverso predominante en el futuro.

“Va a ser más asequible al usuario, más sencillo y fácil de entender”.

¿Un multiverso o muchos?

Expertos como Emilio Blanque, consultor de innovación y especialista en tecnologías emergentes de Visyon, y también ponente de la masterclass de BBVA Open Innovation, creen que debería haber un solo metaverso, así como solo hay un internet y no varios. Sin embargo, grandes marcas de todos los sectores -Disney, Nike, Vodafone- están en plena carrera para desarrollar metaversos propios en los que ofrecer productos y experiencias inmersivas a los consumidores.

“Lo importante es que la identidad digital de la persona sea interoperable”, afirmó Blanque. Es decir, que pueda utilizar sus avatares y pertenencias digitales en cualquier espacio virtual en el que se encuentre.

La interoperabilidad podría estar garantizada gracias a algunos proyectos en desarrollo que pretenden funcionar como grandes servidores en los que alojar estos futuros entornos virtuales. Detrás de este tipo de iniciativas se esconde la verdadera competición por dominar este nuevo entorno virtual, pues la compañía que sea capaz de generar esa plataforma dominante donde se alojan los diferentes metaversos y los soporte, será el nuevo gigante de internet.

El tiempo dirá si estas plataformas normalizará el modelo de metaverso de “Ready Player One”’ o si, por el contrario, triunfará la realidad mixta que tiene en cuenta también al mundo real. Las innovaciones tecnológicas del sucesor de internet solo acaban de comenzar.

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